Siempre El Loco Presente

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Fue un instante clave. Bisagra. En el que sucedió lo opuesto a lo que se esperaba, lo que esperaban y se creyeron que iba a suceder todos en Colón. Y ese sentir que el partido ya estaba ganado, por la ventaja de un gol lograda al final del primer tiempo y la expulsión de Román Riquelme en el arranque del segundo, terminó siendo un pelotazo en contra. Porque en vez de achicarse, Boca se agigantó como en sus grandes epopeyas (salvando la diferencia de lo que estaba en juego esta vez). Principalmente con amor propio, con el amor propio y el optimismo inagotable de su líder, de su goleador, de Martín Palermo. Y lo empató, lo dio vuelta, lo remató para cerrar una difícil temporada con un triunfo y darle señales de vida a Alfio Basile.

Como si la roja a su as de espadas hubiera recargado de energía a los que quedaban en el campo, con uno menos Boca despegó a partir de Palermo y se sostuvo en el resto de su estructura. Porque el goleador regó con el ejemplo y contagió, al ser el primero en sacrificarse, entregarse en búsqueda de la remontada, en luchar en el mediocampo y llegar al área. Pero también la zaga central se plantó mejor, el pibe Aguirre entró bien en el lateral izquierdo y creció Colazo como bastonero de Battaglia y con participación importante en los goles. “A partir de la expulsión nos mentalizamos más”, analizó el 9.
Pero Boca revivió en el Cementerio. Con Palermo, claro. Porque a pesar de tener acompañamiento en varios jugadores, lo del Loco por sí solo fue enorme. En el mismo campo en el que hace diez años se rompió la rodilla por primera vez. Y su aporte se reflejó en el arco rival. Es que a los 11 minutos peleó cuerpo a cuerpo una pelota casi en el círculo central y terminó punteándola en el área, medio mordido, para convertir el empate. Y a los 24, dos minutos después de que Battaglia metiera el 2-1 y lo festejara repartiendo insultos al aire, el Loco volvió a marcar, esta vez con un zurdazo de afuera del área grande y le gritó su gol 206 en Boca a toda la cancha. Se ve que se había enojado también, porque se lo dedicó a los hinchas locales, les hizo saber que no se escuchaban los insultos y les reclamó que se levantaran y alentaran. Y la verdad es que, aunque lo único que recibió fueron agravios, lo suyo fue tan conmovedor que hubiera merecido aplausos de propios y también extraños.

A Beneficio Del Loco

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Martín Palermo siempre da la nota. Cada vez que le toca salir a la cancha en la Bombonera, con todas las presiones y siempre a la busca de más récords, y también cuando se pone los cortos para un partido a beneficio. Como en este caso… Al Loco lo convocaron para jugar para el equipo de Zinedine Zidane, en Toronto, para recaudar fondo para la Unicef. Y el goleador de Boca se despachó con dos de los tres goles de su equipo en el 3-3 contra un combinado local.

La gran atracción del partido, claro, era Zizou, que además de este juego realizará otros dos, en Montreal y Vancouver, con lo que estiman recaudar unos 150.000 dólares para obras de beneficencia, pero el que dio la nota como de costumbre fue Palermo.

El Loco clavó el primero a los siete minutos, de cabeza, y a los 39 minutos puso a su equipo 2-1 arriba. ¿Quién lo asistió? El Diez. No, no se confunda, el 10 francés. Don Zinedine… Bah, en realidad, Zidane pateó al arco y el Loco aprovechó el rebote que dio el arquero.

El Contrato De Martin

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Salta Martín Palermo. Se entrega a pesar del frío que propone la mañana de Casa Amarilla. Obedece a las órdenes del preparador físico, Juan Manuel Alfano. Hace buena letra el goleador, de conducta súper profesional. Tiene ganas, a pesar de la frustración que significó la eliminación de la Copa Libertadores. Es un ejemplo para los más pibes y un símbolo del club. Por eso el presidente Jorge Amor Ameal ya aseguró que por él, hará “el gran esfuerzo”. Pero la negociación no será fácil. Y la semana próxima, la que precede al clásico con Racing, empezará el tira y afloje. Las señales de la dirigencia son positivas para Palermo. Sin embargo, el Titán no está dispuesto a bajar su contrato. Gana un millón de dólares y no tomará la postura de Carlos Bianchi, que el lunes decidió disminuir su salario en un cincuenta por ciento. “El quiere quedarse en Boca por agradecimiento al club y a la gente. Pero no se va a regalar”, le dijo su representante, Gustavo Goñi, a Clarín. Y aseguró que existen varias ofertas. Según pudo averiguar este diario, la más tentadora es una del Columbus Crew, donde podría volver a formar la exitosa sociedad con Guillermo Barros Schelotto. También hay pedidos de Estudiantes, Botafogo y clubes de México y Arabia. El tope que puso la dirigencia azul y oro para la renovación de los vínculos que vencen en junio es 500 mil dólares, la mitad de lo que percibe el máximo artillero de la historia xeneize en el profesionalismo. ¿Cómo harán los dirigentes para alcanzar el otro cincuenta por ciento? Se buscará la colaboración de Red Megatone, el sponsor de la camiseta, y Puma, la indumentaria que viste al delantero. Bianchi no será el encargado de sentarse a negociar con Goñi, con quien no pudo resolver la llegada de Diego Castaño. Con Palermo y su apoderado tratará de llegar a un acuerdo Marcelo London, mano derecha del Virrey y hombre fuerte del fútbol. Ameal finiquitará los detalles a la hora de la firma. No será sencilla la negociación con Palermo

200 Veces Gracias

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Todavía está más que fresca esa dulce media chilena que dibujó en el aire y cerró con un zurdazo contra un palo. Aún su gol 200 en Boca coronado en la nochecita del jueves, ante Táchira, asombra por la concepción y el significado. Es lógico. Se trata de Martín Palermo, un futbolista que a los 35 años logra algo que es propiedad sólo de los elegidos. Es que saborea una exquisita actualidad con múltiples objetivos, pero al mismo tiempo alimenta una historia que tarde o temprano será película. Resulta una tentación recordar hazañas o apuntar futuras metas impactantes. Pero en un tramo de la charla con Clarín, el Titán elige un foco que muestra el secreto de su vigencia.

¿Cuál es tu próximo objetivo?

Jugar mañana contra Banfield.

¿Tenés muchas ganas de jugar?

Sí, pero está algo complicado.

¿Por qué esta complicado?

No quiere Carlos (Ischia).

Pero vos querés jugar.

Sí, más que nada porque en el campeonato uno no se quiere ver ahí, donde estamos. Pero sabemos lo que se viene en la Copa, que es muy exigente y no podemos arriegar nada. Más allá de que uno sea cabeza dura, de querer estar, estar y estar, la realidad marca que uno se expone a una lesión, a una sobrecarga muscular, y por ahí eso puede perjudicar al equipo.

¿Le vas a insistir a Ischia?

Vamos a ver. Tengo mañana para estarle atrás y ver qué decide.

Palermo no se confunde. Guardó la camiseta del gol 200, como él mismo confiesa. Ahora piensa en mañana. En el próximo partido. En otro gol. No elige. Y lo hace sin ignorar lo esencial: el sentido colectivo. Porque si bien su función es híper egoísta por naturaleza, el 9 se preocupa por lo que representaría para Boca terminar último en el Clausura. A Palermo le encanta verse en la tapa de los diarios como goleador récord una y otra vez… A Palermo no le gusta para nada que su equipo imite a su máximo enemigo futbolero y toque fondo en las posiciones…

El mensaje es claro. Por algo es el capitán. Eso sí, Martín no le escapa al momento y estaciona en el Fenómeno Palermo para repasar la perla histórica: “Rodrigo (Palacio) me tiró el pase y me quedó justa. En el primer tiempo tuve una parecida, pero me quedó muy arriba y no pude darle de lleno”.

¿Fue mejor llegar al gol 200 con una linda definición?

Si la hubiera empujado en la línea, era un gol para el equipo y era el 200 para mí. Reconozco que este gol fue diferente. Meter el 200 así, con una media chilena, es más lindo porque no es un gol que uno hace todos los domingos. Además, en mi carrera así no hubo muchos. Recuerdo uno a Banfield, pero de chilena. Este a Táchira fue más de costado.

¿Qué significa convertir 200 goles en un club como Boca?

Es muy fuerte. Siempre digo lo mismo: yo vivo del gol. Y lo del jueves lo disfruté mucho porque el primero, el de penal, descomprimió y sirvió para que jugáramos con tranquilidad. Y el segundo cerró el partido. Así es más gratificante hacer goles.

Jura Palermo y hay que creerle: “Quiero hacer otro gol mañana, si me toca jugar. Y si no el jueves a Defensor. La idea es seguir sumando. De las estadísticas o de los récords me entero por la prensa. Nunca imaginé ni soñé que haría 200 goles en Boca. Y acá estoy. Van a tener que sacar esa bandera que colgaron en los palcos contando los goles. Mete presión, eh. Tachan y tachan. Pero esa bandera ya está, no va más. Seguro que pondrán otra no sé con qué cifra”.¿Sabías que con estos dos goles también sos el máximo anotador de Boca en la historia de la Libertadores: 22 en 42 partidos?

 

Algo habían dicho con Guaraní, en Paraguay. Es otro orgullo.

Para ser el más goleador en toda la historia de Boca, considerando amateurismo y profesionalismo, te falta sólo Cherro, que tiene 218. ¿Lo alcanzarás?

Si no pensara hacer más goles, me retiraría hoy mismo. Si sigo en Boca, que es la idea de los dirigentes y mía, ¡cómo no voy a alcanzar a Cherro! Espero seguir por este camino. Mirá, cuando llegué a 180 se dudaba de los 194. Y ya estoy en 200. Tendría que hacer 19… Y están los torneos locales, donde me gustaría quedar entre los máximos goleadores del fútbol argentino (suma 192, 158 con Boca y 34 con Estudiantes; le faltan 3 para meterse entre los Top Ten).

Si Palermo se lo propone…

Clarín

Un Loco En La Selección

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Ni en ese momento lo di perdido”. De ese momento que Martín Palermo menciona, todavía shockeado por la emoción, pasaron 254 días. El Coco Basile preparaba su convovatoria para los partidos con Uruguay y Chile y había pensado en el Loco, un hombre conocido y del palo, para entreverar los claritos de su cabeza entre tanto bajito sin referencia de área. Pero la rodilla derecha volvió a traicionarlo en un salto que parecía inocente y entonces muchos pensaron que era el final. No ya de sus chances en la Selección, sino muy posiblemente en Boca. Pero Palermo tenía otros planes. Salir. Recuperarse. Volver a asomar la cabeza desde la profundidad del pozo. Gritar goles en Boca. Y más goles. Goles que le permitieran soñar con la Selección. Ayer, Diego Maradona, reemplazante del Coco, convirtió ese sueño en una convocatoria real y palpable. Palermo integra la lista de 25 nombres que el Diez imagina para su Selección local. Y entonces…

“Esta es una alegría impresionante. La verdad, no caigo. Una citación así, escucharla de boca de Diego. Es más que un halago. La verdad es que más no puedo pedir. Aparte se me dio todo tan rápido después de la lesión, al poco tiempo de volver. Le voy a estar eternamente agradecido por esto”. Palermo se enteró de la noticia por un amigo que estaba escuchando la radio cuando Maradona mencionó su nombre. “Es la noticia más feliz que podían darme”, dice, con la voz entrecortada.

-Llega en un momento especial, justo a horas del superclásico.

-Y me motiva muchísimo para el domingo. Con esta noticia, la cabeza se pone a mil. Me dan más ganas de salir ya a la cancha.

-Antes de este llamado, dabas todo hasta por volver a practicar con la Selección.

-Sí, seguro. Poder estar ahí, con las ganas y la predisposición que la Selección se merece y tener la chance de mostrar que uno puede aportar algo es muy importante para mí.

-Alguna vez dijiste que, más que un Mundial, soñabas aunque sea con un amistoso…

-Este es el primer paso y no me tengo que apurar, menos con el Mundial. Quiero demostrar las ganas que tengo de volver a la Selección más allá de la edad (35). Y no me faltan ganas de dar lo mejor.

-¿Esta es otra demostración de que nunca es tarde para pelear por algo?

-Sí, sin dudas. Nunca es tarde para pelear por las cosas en la vida. Nunca es tarde para nada. Sólo hay que tener en la mente lo que uno se propone y quiere. Las cosas se pueden dar o no, pero en los sueños nunca hay que darse por vencido.

-Y este sueño vos no lo diste por perdido ni cuando te lesionaste.

-No, ni ahí. Siempre mantuve la esperanza de volver a jugar y ser citado, fuera por Coco o, como en este caso, Diego. Demostré que quería un lugar. No quería perderme la oportunidad de que me volvieran a tener en cuenta.

-¿Fue más duro la lesión en sí o saber que te perdías la convocatoria?

-Fue más duro lo de la lesión. Aunque, lógico, el Coco me había dado a entender que iba a estar. Además, cuando me llamó, me dijo: “Justo ahora te lesionaste, es una lástima! Bueno, éste es el momento de agradecerle también a él que haya confiado en mí y me haya tenido en cuenta, lo mismo que Diego.

-¿Cómo manejás el tema de la Copa? Los que siguen tienen menos chances de estar.

-Bueno, no sé, se verá. Por supuesto que es muy importante la clasificación con Boca. Pero ya vale mucho el solo hecho de poder entrenarme en el predio otra vez. Sería impagable.

-¿En qué momento te llega esta citación?

-En un buen momento. Estoy bien, con muchas ganas. Primero tenía que volver a demostrar que estaba bien otra vez. Y ahora, éste es un desafío de los que me gustan, que me motivan. Lo tomo así, como otro desafío de mi carrera. Me da más ganas de esforzarme, de no bajonearme de ninguna manera, de tener la cabeza mil puntos y con toda la fuerza. Insisto, ésta es la noticia más feliz que me podían dar. Era lo que le faltaba a mi carrera.-¿Te sorprende que Diego no haya convocado jugadores de River y que haya dicho que no tiene ninguno en la cabeza?

 

-No es que me sorprenda o no. Diego lo vio así y no debe ver a ningún jugador que le guste en este momento para ser llamado. Yo prefiero pensar en lo mío, en mi felicidad. Y en que llegue ese momento de poder entrenarme con la Selección.
Olé

Una Rafaga

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Apagado Riquelme, a Boca le costó desarrollar jugadas en la mitad de la cancha. Pero la explosión de Rodrigo Palacio abrió a la defensa que esperaba y justo a los 33 minutos le sirvió la apertura a Martín Palermo. La Joya desbordó por la derecha, llegó al fondo, cruzó atrás y el Lobo no falló. Conectó de primera y adentro. No alcanzó a digerir el uno a cero Guaraní cuando, a los 36, una jugada que se dibujó ahora por izquierda le permitió a Palacio tocar al gol. Dos a cero y Boca mostró las razones por las cuales es el puntero del Grupo y aspira a ser el mejor de todos cuando al finalizar la etapa clasificatoria todos los equipos tengan que encolumnarse de acuerdo al puntaje cosechado. Con las ventajas de resolver cada llave en condición de local. Un golazo de Miguel Paniagua achicó la diferencia en el tramo final de la primera etapa y le puso algo de suspenso al segundo capítulo de un partido que tampoco levantó tras el descanso. Continuó sin asomar Riquelme en la organización del juego de Boca, y cuando apareció los marcadores se encargaron de bajarlo. Una y otra vez, a veces entrándole muy fuerte. Por eso debieron intentar el colombiano Fabián Vargas y el juvenil Nicolás Gaitán, pero no fue lo mismo. Ninguno alcanzó la claridad que podía tener de Riquelme. Entonces, el equipo de Ischia continuó funcionando de a ratos. Con la potencia de Juan Angel Krupoviesa, pasando al ataque una y otra vez; el traslado de Vargas, seguro aunque con poca sorpresa; la habilidad de Gaitán, a quien le costó entrar al área… Las gotitas de Riquelme, tratando de escaparle a los marcadores; y con la dupla Palacio-Palermo siempre rondando el área. En partido de vuelo bajo, Boca continuó manejando la situación. Llegó a través de Gaitán, de Riquelme, de Palermo… A media máquina creó por lo menos media docena y eso le permitió justificar aquella diferencia lograda en el primer tiempo. Guaraní aguantó como pudo y salió de vez en cuando, porque se quedó sin resto físico. PENAL Y ADENTRO No había elementos suficientes como para imaginar alguna sorpresa en la Bombonera, y si había alguno desapareció cuando a los 40 minutos una mano dentro del área le permitió a Riquelme disponer de un tiro libre penal, que aseguró picando la pelota al sector opuesto al elegido por el arquero Joel Silva. Tres a uno y punto final. Un tiro libre de Jonathan Fabbro, que Roberto Abbondanzieri sacó al córner, le puso la última emoción a un partido que no terminó de agarrar velocidad más allá de la clara victoria del puntero del Grupo.

Siempre Él

SOCCER LATAM

Rodrigo Palacio y Martín Palermo, la dupla ofensiva más conocida de los últimos años en Boca, confirmaron que otros la pueden romper pero que ellos siguen vigentes y quieren volver a ser. Sin estar al 100% en lo físico, con la lógica falta de ritmo futbolístico, ambos igual se las rebuscaron para darle el triunfo a Boca. Y para demostrar y demostrarse que están vivitos y goleando…

Avisó Palermo con un remate desde lejos en la primera pelota que tocó. Avisó Palacio con un zurdazo cruzado que dio en el palo. Activos, movedizos y optimistas. El Loco, fiel a su estilo, anticipó al defensor tras el jugadón de Vargas y con la punta de su botín alcanzó su gol N°196 en Boca. La Joya picó en diagonal, fiel a su estilo, y tras el gran pase de Riquelme, gambeteó al arquero símil Cani a Taffarel en Italia 90 y definió como para taparles la boca a los que le critican ese aspecto de su juego.

Uno, Martín, está regresando, buscando su mejor forma, después de la rotura de ligamentos cruzados de su rodilla derecho. El otro, Rodrigo, está regresando, buscando su mejor forma después de una larga pubialgia. Mouche la viene rompiendo, Figueroa no la metió pero está jugando bien. Sin embargo, Palacio y Palermo no son historia. La siguen haciendo…

Saludos

¿Necesitas Un 10?

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Con sus 35 años y varias lesiones graves sobre el lomo, es lógico que este nuevo regreso a las canchas le esté costando. Pero su oficio lo ayuda a disimular esa carencia. Hay jugadores que evolucionan con los años y Palermo es uno de ellos. Sabe pivotear, sigue siendo la referencia dentro del área y ahora contribuye con el equipo de otra forma. En esos goles quedó claro que con los años ganó en inteligencia (¿alguien aún piensa que es un burro?). En el gol de Lucho, le quedó para la derecha y le dio el pase con gran precisión. “Se disfrazó de Román”, lo elogió Figueroa. En el de Rodri, resolvió con categoría: se la tocó de taco.

Otro 9, con poca velocidad, seguro quedaría seguido en offside. En los 90′, apenas una vez quedó en posición adelantada, en una muestra de su inteligencia para leer cada jugada. ¿Quién lo ha visto y quién lo ve? Martín, un día, se pareció a un 10.

Besos

VOLVIO MARTIN

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Las gargantas se guardan, no gastan el aliento. La voz del estadio recita la formación, alargando las vocales. Uno a uno. Abbondanzieri, Ibarra, Roncaglia… Los nombres pasan y casi no hay respuesta de las tribunas. Sólo Riquelme obliga a elevar el tono. La Bombonera, en realidad, se está reservando. Recién estalla cuando su apellido sale de los altavoces. Es el prócer inmortal que vuelve por segunda vez de la luz blanca del quirófano y conmueve a la multitud. “PV”, dicen las pancartas a su espalda, a través del acrílico, cuando asoma a la Bombonera después de 174 días. “Palermo vuelve”, anuncian esas dos letras.

La cancha, tal vez porque su vuelta está por encima de todo, de las otras figuras y del partido, se encuentra apagada de arranque. Boca no da respuestas y nada. No pasa nada en las tribunas. Abbondanzieri se exige, Roncaglia pifia un cambio de frente, Schiavi le entra duro a Román, Noir define dos veces por arriba del travesaño. Y nada. Ni siquiera la vuelta del Pato al arco de la popular local despabila a la gente. El “Pato, Pato…” parece algo tibio comparado con lo que se viene…

En un costado, entre la línea y la platea preferencial, van y vienen los suplentes, con la camiseta cubierta con pecheras grises. Están todos, está él. El que volvió una y mil veces. El que hizo el gol 100 con la rodilla rota y, burla del Tolo Gallego mediante, volvió con un gol en el superclásico de la Libertadores 00. El que sabe lo que es que una pared con un centenar de hinchas del Villarreal se caiga encima de una pierna y se la rompa. El que batió el récord de Pancho Varallo y tuvo que lidiar con una nueva lesión en una rodilla. Y ahora, rumbo a un regreso más, corre, estira la pierna sobre uno de los carteles y se prepara para tirarse de cabeza a la cancha.

Los suplentes de Newell’s también se mueven para entrar. Apenas salen del banco, unos minutos después que Boca, se lo cruzan al Loco y uno a uno le dan la mano o un beso, cruzan unas palabras. Como lo harían ante un prócer, uno de esos jugadores que están por encima de todo, por encima de cualquier camiseta, del bien y del mal. El les devuelve el gesto y sigue en lo suyo, muy metido. Hasta que a los 23 minutos, llega el llamado del banco, se saca la pechera y la Bombonera explota. Explota mal. Como pocas veces. Como lo hace en las tardes especiales. La vuelta de Maradona, de Bianchi, de Riquelme, la despedida de Guillermo. Una mezcla de aplausos, griterío, canción… Todo junto.

“A veces no tengo palabras de agradecimiento, cómo devolver este cariño. Lo importante es que estoy de vuelta y me sentí bien, me pude mover sin miedo, sin temor ni nada. Más allá del resultado, el martes hay una nueva revancha, comienza la Copa. La idea es ir sumando minutos, y haber entrado me hizo bien”, dice sobre los 22 minutos en cancha. Y enseguida, a modo de conclusión, agrega: “Fue el primer paso, como que me saqué toda la carga de encima”.

Entero, activo, motivado, comprometido, ansioso, feliz. Capaz de ir al piso a tratar de tapar un despeje sobre la izquierda, de trabar con Spolli, rechazar limpio de cabeza en su propia área y de bajarle una pelota en la medialuna a Riquelme. Para el gol, lo suyo, no parece ser el mejor partido. Pero no le faltará oportunidad. “Esto recién empieza”, avisa. Palermo vive.

Olé

Besos

Un Idolo En Tucumán

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Quienes estuvieron anoche en el aeropuerto Internacional “Teniente Benjamín Matienzo” se sorprendió cuando por la puerta Nº 1 de arribos apareció una figura que, cuando fue reconocida, mereció la atención generalizada: Martín Palermo.
El jugador de Boca Juniors, que se recupera de una grave lesión en la rodilla izquierda, arribó a nuestra provincia en el vuelo de las 20.05, invitado por una empresa automotriz. A las 17, en una concesionaria ubicada en Ruta Nº 9 km 1298, en el acceso norte, brindará una conferencia de prensa que estará reservada a la prensa tucumana. Como era de esperar, no fueron pocos los asistentes a la aeroestación que sacaron a relucir los celulares para sacarse una foto con el goleador, que llegó acompañado por el periodista Gastón Recondo.
“¡Como estás, Martín! ¿Me permitís una fotito para que mi hijo me crea que esta noche estuve con vos?”, dijo uno de los primeros que abordó al atacante.
Luego, una dama se le acercó para darle un beso en la mejilla y para preguntarle cuándo volverá a jugar. Mientras esperaba la llegada del utilitario que lo trasladaría hasta el hotel, Palermo contestó a la pregunta: “gracias a Dios todo marcha bien. Todo indica que en febrero ya puedo estar jugando. Les agradezco la buena onda que tienen y que es una constante en cada lugar que visito”.
Cuando empezaban a caer las primeras gotas de lluvia en la zona del aeropuerto, Palermo se subió al utilitario y se alejó saludando a los presentes. Previo a la conferencia de prensa de hoy, Palermo participará en la premiación de la “Copa Sprinter”, un torneo de Fútbol 5 que, con la participación de ocho equipos, se iniciará a las 10 en las instalaciones del club Banco Provincia.

Besos