Boca No Tuvo Que Esforzarse Mucho

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Lo que suele buscarse en las giras, Boca lo encontró. Lo encontró en Salt Lake City y lo redondeó aquí: estiró las piernas, disfrutó con las respuestas de algunas individualidades en observación, probó alternativas para reemplazar a Riquelme si es que no sigue en el club, alimentó la confianza de sus goleadores en la red rival, y no padeció lesiones preocupantes. No hubo brillos, es cierto. Pero todo resultó más que bien y hasta con la Copa American Airlines en sus vitrinas.Era una incógnita el juego de Haití (el campeón del Caribe) anoche, es cierto. Pero en escasos 10 minutos del arranque del juego Boca supo que sus jugadores iban a tener libertad de movimientos. Que los haitianos eran una suerte de sparring. Porque hacían sombra y no había marca ajustada. Y entonces Jesús Dátolo y Neri Cardozo tuvieron libertad en el medio para manejar todo, y los laterales Juan Krupoviesa y Alvaro González pasaron varias veces al ataque sin inconvenientes para llenar de centros el área de Haití y para que Martín Palermo tuviera variedad de chances. Y en esa especie de entrenamiento, Boca marcó diferencias siempre. Tuvo en Palermo a su mayor arma porque el Titán se movió siempre libre de marcas dentro del área. Marcó un gol a los 23 tras centro de Krupoviesa por izquierda (para no ser menos que Boselli que hizo tres en la gira) y tuvo otras cuatro chances de gol que se fueron por poco. Un mano a mano que le sacó el arquero Peterson cuando Martín intentó picar la pelota, un derechazo en el palo, otro que se fue por arriba apenas alto, y un cabezazo que no fue gol por poco.

Para Miguel Angel Russo -siempre teniendo en cuenta la calidad del rival-, el partido tiene que haberle servido para confirmar que Dátolo siguió jugando bien como en toda la gira; que Alvaro González ofrece variantes por derecha; que Matías Silvestre está afirmándose como reemplazante de Daniel Díaz en esa pelea que tiene con Jonathan Maidana quien ayer jugó de “6” (a lo largo de la gira fue “4”) y tuvo inconvenientes para cerrar detrás de Krupoviesa; y que Marcos Mondaini, con intermitencias, es un jugador a tener en cuenta por el DT.

Pero quizás tantas facilidades en el primer tiempo hicieron que en el minuto inicial del segundo, Pablo Migliore saliera dormido. Así, un tiro libre de Chery, que parecía fácil, le venció las manos al “1” de Boca que se tuvo que tirar para atrás para salvar el gol a puro esfuerzo -de todas formas dio la sensación de que la pelota traspasó la línea y que el árbitro debió haber cobrado el gol del empate-.

Pero esa jugada sirvió para que Dátolo confirmara su momento y tras una corrida por izquierda clavará el 2 a 0. Después Silvestre lo perdió sólo de cabeza. Palermo casi mete otro con otro cabezazo. Dátolo perdió un mano a mano. Y Boselli casi mete un derechazo exquisito. En suma, pudo haber ganado por 5 o 6 goles.

El rival hizo sombra todo el partido y hay que tenerlo en cuenta. Pero el juego de Boca ilusionó a esos casi 8.000 hinchas que coparon el Orange Bowl. Que cantaron por Russo y Maradona. Que gastaron a River. Que se ilusionan con Japón y el Mundial de Clubes. Que sueñan. Para entender ese sueño sólo hace falta repasar que a este equipo de anoche le faltan Hugo Ibarra, Ever Banega, Rodrigo Palacio, la ilusión de volver a tener al as de espadas, nada menos que Juan Román Riquelme, y algún refuerzo de peso del medio hacia adelante. Parece que no es poco.

Fuente: Diario Clarín

Besos

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