El Hombre Que Sigue Siendo Necesario

1194124674_f.jpg

Al borde de cumplir 34 años -eso ocurrirá este miércoles-, Martín Palermo juega con la placidez de conciencia de quien sabe que su trabajo está hecho, que todas las noches puede acomodar la cabeza en la almohada sin remordimientos. Se dijo que su vida está hecha a la medida de un guión cinematográfico y eso suena algo exagerado, pero es verdad que Palermo ya perforó hace rato el molde del simple jugador hacia la categoría de personaje.

Hoy, a Palermo parece ocurrirle algo similar a lo que vivió Alberto Acosta en sus últimos años en San Lorenzo. Ya había escrito su historia en el fútbol y casi jugaba para la posteridad. ¿Se recuerda? El último partido del Beto fue aquel en el que marcó su gol número 300. Supuestamente, por la cabeza de Palermo no pasa jubilarse el día exacto en que iguale a Francisco Varallo como mayor cañonero de Boca, pero esa fibra negra que aparece en la platea tachando un número sobre un cartel da la sensación de objetivo final en la propia cuenta regresiva.

Así como el ex jugador de San Lorenzo en aquel momento, y salvando las distancias de estilos, Palermo juega hoy con la impunidad de los futbolistas entrados en años y experiencia, que saben que nadie les reclamará nada. Intenta cosas que pueden salirle bien o no, como en esa estrafalaria chilena que ensayó cuando el clásico de ayer iba 1-0 -la pelota fue a parar a un lateral- o la ejecución maradoniana del penal que selló el 3-0. Andará de racha en racha; hasta que él lo decida, invitará cíclicamente a preguntarse si se terminó su tiempo o a aplaudirle sus resurgimientos. Así fue siempre con él.

Al igual que lo que ocurre con algunos de sus colegas, Palermo es un hombre que siempre invitó al debate futbolístico. Mete en problemas a quienes pretenden ponerle marcos estrictos al perfil de un jugador en su función. Como buen autodidacta, se ríe de esos esfuerzos de análisis. Ya se siente de vuelta de ese estado en el que al hombre lo persigue la necesidad de convencer a los otros. A estas alturas, lo menos que merece es el reconocimiento por haber marcado su huella sin complejos, por haberse burlado de quienes se burlaban de su juego y haberlo hecho como se debe: en lo suyo, con constancia.

Con una edad en la que cualquiera podría figurarse un papel ínfimo en este fútbol cada vez más dominado por los jóvenes, por los más aptos para correr y correr, Palermo sigue siendo necesario, para Boca y para el paisaje general. Goleadores como él nunca abundaron.

Besos

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s