¡¡¡Felicidades Loquito!!!

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Palermo metió su gol 180 en Boca y alcanzó a Pancho como el máximo goleador del club en el profesionalismo. Con el triunfo y la punta, la fiesta fue completita…

Ya está. Y con valor de triunfo, apretadísimo triunfo, como para sazonarlo un poco más, como si hiciera falta. Y con punta del campeonato. Y en La Plata, su patria chica. Y en ese estadio tan Unico como él donde convirtió cada vez que pasó de visita. Y ante el rival que seguramente hubiera elegido. Y ante esos hinchas que lo sufren desde hace años. Y para alegría de Boca y su mitad de La Plata…

Martín Palermo llegó a los 180 goles con la camiseta de Boca y alcanzó a una leyenda como Pancho Varallo. Traigan récords que goleador sobra.

Pensar que esta crónica histórica, desde ya que por el valor del hito futbolístico del Loco, podría haber teorizado, apoyado en ese mano a mano que Neri decidió hacer centro al 9 en vez de remate al arco, a los 31, sobre la influencia negativa de una búsqueda personal en un juego de conjunto. O bien podría haber contado sobre la ansiedad de un Palermo que, tal vez presionado por el récord, los hinchas, la prensa y sus auspiciantes (Puma hoy regala los 180 pares de botines), a los 32 minutos buscó con un derechazo desesperado desde afuera del área que dio en un defensor. O que estiraba el cogote sin suerte para alcanzar algún centro. O también podría haber señalado que ese botín que perdió a los seis minutos en un cuerpo a cuerpo con los centrales de Gimnasia, justo el botín izquierdo para mayor paradoja, era el anticipo de que para el récord habría que esperar un poco más. Pero, pequeño detalle, el personaje de la crónica es Martín Palermo.

Tal vez este 13° ejemplo que el Loco les dio a los hinchas de Gimnasia, el equipo al que más goles le convirtió en su vida, les sirva para no volver a burlarse de un goleador. En el arranque del partido, cuando la pelota siempre le pasaba lejos, en un esforzado intento por participar del juego, el 9 desparramó por el piso sus 191 centímetros,en la mitad de la cancha y con la poca ortodoxia que lo distingue, y desde tres costados bajaron carcajadas mezcladas con insultos que enseguida se hicieron un solo abucheo. Ah, minutos más tarde, cuando el goleador quedó con los brazos en v frente a su gente, se hizo súbito silencio. Y más puteadas, ya de resignación.

La fiesta fue completa para Martín Palermo. Como lo soñó en sus sueños de goleador. Por ahí, es cierto, de puro pretencioso nomás, le sobró la amarilla que le impedirá jugar contra Independiente y le faltó una definición hollywoodense. Aunque de penal bien pateado, el Loco lo sabe mejor que nadie, también se construyen triunfos. Y recórds…

Yo Digo: Gabriel Palermo (hermano de Martín)

 

Antes del partido lo había visto seguro, muy tranquilo, como sabiendo que el gol ya llegaría. Y tras el 1-0, claro, me dijo que estaba contentísimo, y que no podía creer que encima había sido en La Plata. Este es otro logro en la carrera de Martín. Y más allá de lo dicho sobre el récord, que lo alcanzó a Varallo, irá por más: ser el máximo goleador del club.

Besos

 

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