El Goleador Quiere Más Gol

Allá lejos, de fondo, el escenario donde no suele fallar, la Bombonera donde mañana correrá detrás de la redonda con la idea fija de emocionar a su manera, buscando cazar un gol, esforzándose en cada situación, entregándose sin límites. Acá, en el césped de Casa Amarilla, abrazado a una pelota y a sus botines Puma color oro, el hombre en cuestión: Martín Palermo. El capitán de Boca, a solas con Clarín, en la cuenta regresiva de un Superclásico que tal vez marque un antes y un después en el campeón de América no sólo en este Torneo Clausura, sino también en la Libertadores. Porque se sabe que cada Boca-River deja huellas: endulza el espíritu o lastima. Porque está claro que en el viaje a Belo Horizonte, para definir la continuidad en la Copa contra Cruzeiro, las seguridades de Boca crecerán o se recortarán de acuerdo a lo que ocurra con River.

-Martín, ¿es un Boca – River tan especial como siempre, o más que siempre?

-Siempre es especial. Todo lo que se vive previo al partido, la gente, lo que se genera con el periodismo… Pero uno ya está acostumbrado a vivir estos partidos. Lo tomo con mucha tranquilidad.

-¿Quién llega mejor?

-En estos partidos a veces no sirve saber cómo llega uno u otro. Uno puede estar último, el otro primero y a lo mejor gana el que llega último. Es relativo. Los clásicos son así. Me parece que no hay que diferenciar el momento de uno y de otro para ver quién lo puede ganar.

-¿Boca se juega más que en otros clásicos porque River está primero, porque no ganando se aleja de la punta y porque hace mucho que no triunfa en un Superclásico?

-(Suspira y piensa el Titán) Por ahí. Sabemos que es importante ganar para acercarnos a ellos y para seguir peleando el campeonato con muchas chances. Y bueno, seguro que es valioso un triunfo por todo eso y por el envión anímico que representa. Ganar mañana puede ayudarnos mucho para el miércoles, para jugar por la Copa.

-¿El empate no sirve entonces?

-Y… Según cómo se dé el empate. Si vas perdiendo 3 a 0 y empatás 3 a 3, lo terminás festejando al empate. Pero un 0 a 0 tiene sabor a nada. Esperemos no empatar. Que ganemos y consigamos los tres puntos.

-Riquelme, después de Cruzeiro, decía que todos vienen a la Bombonera a defenderse. ¿Pensás que River se defenderá mañana?

-Sí. Por su manera de jugar, de plantear los partidos y por los jugadores que tiene, puede ser que River nos espere y salga de contragolpe. No sé qué idea tendrá Simeone, cómo lo planteará. Lo claro es que Boca va a salir a buscar el partido y a ganarlo.

-¿Te preocupa la falta de gol que tuvo Boca ante Cruzeiro?

-No es una preocupación. Hay que estar tranquilos y tratar de aprovechar las situaciones que se presenten. No tenemos que dejarnos desbordar por la ansiedad. La tranquilidad es que provocamos chances de gol. Eso es lo principal.

-Vos, Martín, el tema de la ansiedad lo sabés manejar. Pero Palacio a veces se desespera. ¿Charlás sobre esta cuestión con Rodrigo para darle calma?

-Sí. Tiene que estar tranquilo. Eso es lo que yo trato de transmitirle. Le digo siempre que el momento del gol va a llegar solo, que no se vuelva loco. Además, él puede fortalecerse con otras grandes virtudes que tiene aparte del gol. Porque Rodrigo marca una gran diferencia con su juego y es muy importante para el equipo. El gol le llega solo.

-¿Cómo ves la polémica que se generó alrededor del árbitro Gustavo Bassi? ¿Es una estrategia de River para condicionarlo? Que se repita tanto que es hincha de Boca, ¿puede terminar perjudicándolos inconcientemente a ustedes?

-No hay que condicionarlo de ninguna parte. Es un profesional. Ya tiene sus años dentro del arbitraje. Ojalá las cosas le salgan bien a Bassi.

-¿Te sentís obligado a convertirle un gol a River?

-No. Obligado, no. Yo siempre me obligo a hacer goles y más en estos partidos. Pero es una cuestión mía. Espero que se me dé el gol y que sirva para ganar, más que nada.

-Justo en el arco de enfrente va a estar Carrizo, que atraviesa un momento bárbaro.

-Sí, creo que es importante para River. Pero ya en otro momento algún que otro gol le he metido (acompaña el cierre de la frase a pura picardía, algo que se le descubre en la mirada clara y en una mínima sonrisa).

-Martín, te propongo una especie de múltiple choice, presentándote tres frases de las cuales vos tenés que elegir una. ¿Aceptás el juego?

-Dale.

-La primera: “A Carrizo le puedo hacer un gol”. La segunda: “¿Por qué no puedo meterle un gol a Carrizo?”. Y la tercera: “Carrizo no es invencible”. ¿A cuál de las tres frases suscribís?

-A Carrizo le puedo hacer un gol. Con esa me quedo.

-¿Te imaginás el festejo del gol? ¿Puede haber alguna sorpresa? ¿O como siempre será un beso en el brazo donde llevás tatuado a Stéfano (N. de la R: el nombre del hijo que, hace algo más de un año, voló al cielo apenas nació)?

-Siempre Stéfano estará presente. Después hay que ver el momento, en qué circunstancias se da el gol. Hay que ver qué se siente en el instante. Sí seguro que Stéfano estará presente porque siempre que hago un gol está él ahí, acompañándome.

“Tenemos que fortalecernos como equipo”

Boca piensa en River. Pero también mira la Libertadores y la revancha del miércoles con Cruzeiro, en el complicadísimo Mineirao.

-Martín, ¿allá podrán mantener el 2-1 que consiguieron en la Bombonera?

-Sí, creo que clasificar está dentro de las posibilidades, siempre que tenga los recaudos suficientes. Cruzeiro es un equipo duro y de local se agranda. Pero bueno, ellos enfrente van a encontrarse con Boca y nos van a tener un cierto respeto. Estoy seguro.

-¿Jugaste muchas veces en el estadio Mineirao?

-Creo que una vez.

-¿Es muy diferente a otras canchas, por el tamaño y el césped alto?

-Te soy sincero: ni me acuerdo. Creo que la única vez que jugué ahí fue con Estudiantes. Hace muchísimos años.

-Pensando en Cruzeiro, ¿hay algún aspecto futbolístico de Boca que te preocupe? A veces se desequilibran y corren demasiados riesgos atrás.

-Tenemos que fortalecernos más. Hay que ser un equipo más fuerte. Hay cosas que corregir, que mejorar, pero la mentalidad ganadora está.

Estudiantes, ese cariño

Siempre que hay espacio para dialogar con Martín Palermo surgen en la charla Estudiantes, el club del cual es hincha, y su futuro. ¿El goleador volverá al primer amor?

-El presidente de Estudiantes dijo, pensando en reforzar el plantel en junio, que vos estás siempre en su cabeza. ¿Estudiantes también siempre está en tu cabeza, Martín?

-Siempre está presente. Soy hincha, sigo al club. Me alegra el presente de Estudiantes, que sea protagonista en el campeonato y la Copa. Pero bueno, hoy por hoy mi presente es Boca y no pienso en otra cosa que en Boca. Después, uno nunca sabe las vueltas del fútbol. Hoy mi mente está puesta en Boca y me gustaría seguir acá.

-Entonces, en junio es complicado. ¿Pero más adelante no descartás a Estudiantes?

-Nunca se sabe. Yo no pienso en mañana. Pienso en hoy, en el presente. Que se den las cosas como se tengan que dar y en el momento que se tengan que dar. Hoy disfruto en Boca.

-¿Cómo ves a Estudiantes en la Libertadores?

-Está bien Estudiantes. Hay que ver cómo responde después de este resultado desfavorable que tuvo en Quito. Creo que puede darlo vuelta en La Plata. Tiene equipo y un gran apoyo de la gente como para sacar adelante esta situación.

-¿Sabías que nunca perdiste jugando contra River en la Bombonera?

-No, la verdad que no sabía nada. Me entero ahora.

-¿Qué representa ese hecho para vos, Martín?

-Es algo muy lindo. Pero lo tomo como lo que es, como un dato anecdótico, como una estadística que por supuesto quiero mantener mañana.

Hay que creerle a Palermo. Aunque sigue quebrando récords, en general se entera de sus asombrosos números cuando algún periodista se le acerca y le pregunta. Es así el Titán.

El invicto contra River en la Bombonera lo gestó a su manera, a pura definición. Con 4 victorias y 2 empates, en partidos por torneos locales y uno por Copa Libertadores. Con 4 goles en esa media docena de partidos.

Del póker de gritos contra River, el más especial fue por supuesto aquel de la Libertadores 2000. Había sido ironizado por Américo Gallego (técnico rival) porque recién salía de una operación de rodilla. Había entrado sobre el final. Redondeaba el 3-0 con una definición en cámara lenta que petrificaba a los adversarios y emocionaba hasta el éxtasis a todo Boca.

Los otros tres goles oficiales a River en la Bombonera, el centrodelantero los anotó el 4 de abril del 98 (3-2, dirigido por Veira, capturando un rebote en Bonano), el 9 de mayo del 99 (2-1, a Bonano, desde afuera del área, de media vuelta y abajo) y el 26 de marzo de 2006 (1-1, de penal, a los 44 de la segunda etapa).

No exagera Palermo en el diálogo con Clarín cuando no se asusta por el dulce presente de Juan Pablo Carrizo y dobla la apuesta recordando que algún gol ya le hizo y asegurando que mañana le puede meter otro. Al arquero de River ya le metió 3 goles en 7 partidos, considerando choques oficiales y amistosos. Este verano, por ejemplo, las únicas dos veces que se cruzaron, Palermo vulneró a Carrizo, en Mar del Plata (colgándose del travesaño) y también en Mendoza.

Hay una sensación instalada de que Palermo es un especialista en Superclásicos. Y es una percepción lógica. El goleador de Boca acumula 23 partidos contra River con 12 festejos en la red rival. Un promedio de más de medio gol por encuentro contra el máximo enemigo futbolero.

Fuente clarin

Besos

 

 

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1 comentario

  1. QUE HERMOSO QUE SOS HIJO DE PUTA.
    TE AMO.


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