“Hasta Acá Llegamos Con El Crédito De La Copa”

Por dónde pasa tu motivación para volver a empezar? Otra vez correr, trabajos, lejos de tu familia…

-Son las ganas. Yo siempre dejo atrás lo que ya viví, lo que pasó, lo que hice… Y me proyecto al presente, a lo que arranca hoy, porque en mi forma de pensar no sirve otra cosa.

-¿Eso lo aprendiste o siempre fuiste así?

-Creo que lo fui aprendiendo con el tiempo y hoy mi forma de ser es así. A veces me equivoqué por vivirlo con esa filosofía, porque me pasó muy rápido y no lo pude disfrutar. Lo aprendí cuando me fui de Boca y todo lo que viví en España me ayudó. Me hizo rever muchas cosas y desde que tomé la decisión de volver a Boca, era para vivir las cosas de otra manera. Quería disfrutar más, que no me pasara tan rápido la vida, no sólo en mi carrera. Del 98 al 2001 pasaron tantas cosas y tan rápido… Y hoy no puedo volver.

-¿Por qué te pasaron?

-Porque Boca te lleva a un vértigo difícil de manejar. No es que no estaba preparado, pero nunca se me ocurrió que un flequillo pintado podía generar tanto en la gente, que se vendieran en la cancha, que se hicieran caretas. Pasó todo tan rápido que lo analizo y digo “¡Qué loco, lo generé yo y no pude disfrutarlo!”.

-Pero lo reviviste y en Boca, que no es fácil…

-Tuve la suerte de volver y ganar rápido la Sudamericana. Y empecé a disfrutarlo sabiendo que se venían más goles y más títulos.

-¿Te arrepentís de haberte ido a Europa? Hoy, probablemente serías uno de los goleadores top del fútbol argentino.

-Y, fue un tiempo, tres años y medio.

-¿Cuántos goles tendrías?

-No sé… Pero no me arrepiento. Sí me hubiera gustado que el paso por España fuera de otra manera. Yo digo que cada cosa me pasó en el momento que tenía que ser y que tenía que pasar. Desde una lesión hasta hacer dos goles en una final del mundo. Si vuelvo atrás y pienso por qué no le ganamos la final a Estudiantes, o al Milan… Y, no tuvo que ser.

-Tampoco fueron la Copa ni el torneo en este semestre. ¿Arrancan con más presión?

-Lo importante es encontrar el ritmo de juego, porque no hay grandes cambios. El grupo es el mismo, se tiene que definir lo de Rodrigo, luego volverá Román y estamos todos…

-¿Qué les faltó y deben tener en este torneo?

-Tenemos que empezar como terminamos. Con esa imagen, esa solidez, el convencimiento… Al principio del año perdimos puntos tontamente y eso nos costó el torneo.

-Tuvieron dos problemas: les costaba meter goles y los recibían con facilidad…

-Yo no llevo estadísticas, pero creo que Boca metía dos goles por partido. Entonces, hay que asegurar el cero. No hay que analizar la baja efectividad porque generamos diez situaciones e hicimos dos: es un error. Nadie convierte el 50% de lo que genera, es una barbaridad. Si también nos metieron dos, lo que hay que intentar es que no nos hagan goles.

-¿Es un punto clave para ser campeón?

-Siempre fue importante. Con Bianchi eso era así. Nosotros hacíamos un gol en los primeros 20 y sabíamos que no nos iban a empatar más… Teníamos la tranquilidad de que no nos iban a hacer un gol y de que al final los íbamos a terminar demoliendo.

-Hoy, Boca no tiene consolidado ese bloque…

-Porque no se llegó a jugar con la misma defensa y consolidarla. ¿Por qué Boca generó en este semestre 10 ó 15 situaciones por partido? Porque ese bloque era siempre el mismo: Román, Rodrigo y yo, y nos conocemos de memoria. Ahora hay que equiparar el funcionamiento defensivo. Y por suerte, terminamos de esa manera. Debemos empezar el año así para no regalar nada.

-¿Te dolió el título de River? Los festejos, la dedicatoria, la cargada a Migliore…

-Cuando nos pasa a nosotros, festejamos de la misma manera, aunque más allá de las cargadas nunca nos fijamos en ellos. River, en vez de festejar el título que ganó, se preocupó por dedicárselo a Boca y a hablar. Tal vez porque se decía que a nosotros no nos hubiese pasado nunca lo que les pasó con San Lorenzo en la Copa.

-¿Y les hubiera pasado?

-No sé, no me gusta hablar de qué hubiera pasado. Boca no jugó. No te puedo decir. Como tampoco podés saber qué hubieran hecho River o San Lorenzo con Fluminense. Pero por eso digo que, más allá del folclore, no es justificable. Disfrutá lo que ganaste. Entiendo que hacía mucho que no ganaban, así que disfrutá lo tuyo.

-¿Hoy se dio vuelta la urgencia?

-No, esto continúa, ahora tenemos la chance de jugar la Recopa, la posibilidad de lograr un título y después todo el semestre para pelear el torneo y la Sudamericana, con la obligación de ganar algo.

-Vos querés el torneo.

-Es la prioridad, porque hace dos años que no lo ganamos. Y en Boca, cuando no ganás algo, se siente más. El año pasado ganamos la Libertadores, fuimos a Japón… Pero no puede pasar más tiempo sin ganar nada. Hasta acá llegamos con el crédito de la Copa 07, con un buen papel en el semestre pasado… Ahora tenemos que ganar algo.

-Si no ganan nada, será el primer año sin títulos desde el 2002.

-No pensamos en eso… Vamos a tratar de conseguir un título porque uno también necesita eso.

-¿Le reprochás algo al fútbol?

-No reprocho nada de mi profesión ni de mi vida privada. Por mi personalidad, no me importa lo que digan. En 16 años me pasó de todo y estoy al margen de cualquier comentario.

-¿Eso en un punto no te insensibiliza?

-No, a mí me sigue emocionando que un chico me pida un autógrafo, o una chica se ponga a llorar por verme porque su sueño era sacarse una foto conmigo. Y me sorprende que yo genere esas cosas.

-¿Todavía?

-Sí, totalmente… Y ojo, también me pongo del otro lado. Yo admiro a Soda Stereo, y hace un tiempito fui a un recital y tuve la suerte de verlos de cerca. Cuando era chico, 20 años atrás, hubiera querido estar ahí. Pero llegué hoy, por ser Palermo, y tuve la suerte de acercarme a ellos.

-¿Sentís admiración por alguien más, por ejemplo dentro del fútbol?

-No, en el fútbol no. Ya tuve a Diego de compañero, puedo hablar con él por teléfono…

-¿Y qué sentís cuando viene Henry a la Argentina y pide tu camiseta?

-Cuando fui a jugar el torneo de tiros libres, compartí un momento con Romario, que para mí era un fenómeno, y también con Ronaldinho, Messi… Y veía que la gente, afuera, se moría por un autógrafo mientras yo estaba comiendo con ellos como si nada, era uno más. Por ahí se cree que son figuras inal- canzables, pero son iguales, seres humanos como cualquiera. Aunque entiendo que la gente no los vea de ese modo, como tampoco me ven así a mí.

-¿Te sirve irte al exterior en giras como ésta? ¿Te desconectás un poco?

-A veces lo necesito, porque uno no puede estar todo el día con buena cara y predispuesto a sacarse fotos. Y estar en Boca te lleva a eso. No hay un día que alguien no me pida un autógrafo. Al menos una firma o una foto por día doy, y hablo de los 365 días. Por eso a veces precisás tranquilidad. Pero cuando estoy de vacaciones, a los 10 días ya quiero volver a entrenarme, estar con el grupo, compartir el vestuario… Por eso, mi retiro voy a tener que prepararlo con cuidado. Y preparar la cabeza para decir “el domingo juego mi último partido y el lunes no voy a entrenar”. Y no sólo el lunes, sino que no voy nunca más.

-¿Pensás en eso?

-No. Lo voy a tomar con tiempo y ayuda, pero hoy no lo pienso porque no es que en junio se me termina el contrato con Boca y largo. Cuando vea que voy a jugar mi último año, sí me voy a mentalizar.

-¿En EE.UU. pudiste ir a un shopping tranquilo, sin que te pidan un autógrafo?

-No, mientras en algún rincón haya alguien al que le guste el fútbol, es imposible… En Washington había muchos latinos que siguen fútbol. Para que no me reconozcan, debería ir a un lugar muy perdido del mundo, donde no exista el fútbol, y donde no conozcan a Boca ni a mí.

-¿Qué harías con 24 horas de anonimato?

-Me gustaría caminar y no sentirme observado. Quizá, cualquiera va caminando, se mete el dedo en la nariz y no pasa nada. Pero yo ni me la toco porque si no dicen “¡Mirá Palermo!”. Desde esa boludez hasta entrar en un shopping o un restaurante y que todos sepan quién sos. Eso me incomoda, pero aprendés a convivir con eso.

Dice no prestarles atención a los números, pero sabe bien dónde está. Y adónde quiere llegar…

-¿Trajiste las estadísticas para estudiarlas?

-No, porque te cambian tanto, se hablaba tanto de los 180 y luego pasó a 194… Hoy estoy a uno y tengo un año por delante. No me obsesiono con un número… Sumando los goles llego a récords que no pienso. No es que me pongo una meta de 300 goles pero quizás en dos años estamos sentados acá hablando de que llegué a los 300. Hoy no pienso en eso sino en seguir sumando.

-¿Qué sentís estando cerca de ser top ten?

-Hoy no sé si estoy 12, 13… (12°, detrás de Delfín Benítez Cáceres). Pero llegar a estar entre los 10 de la historia, que quede esa marca, sería impresionante. No tanto por la cantidad sino por lo que conseguí con ellos. Seguramente, en su momento diré “puta, lo que hice fue bueno” o “mirá a lo que llegué”. Pero ese pensamiento me quedará para el día de mañana y recién ahí le daré más valor a lo que hice. Hoy es parte de mi trabajo. Es lo que tengo que hacer: goles. Porque a mí no me van a pedir que quede en la historia por meter asistencias. Lo mío es hacer goles, espero que quede la marca.
Dice no prestarles atención a los números, pero sabe bien dónde está. Y adónde quiere llegar…

Fuente Olé

Besos

“Esta Mal Que Siga 20%”

Pasó Guadalajara. Boca abandonó ayer a la tarde la tierra del tequila y los mariachis. Una hora después ya estaba aquí, a pasitos del Pacífico, en la última estación de esta gira loca, en esta ciudad de 600 mil habitantes, en el principal rincón del estado de Sinaloa, donde es tan famoso como temido El Mayo Zambada, el número uno de los narcotraficantes de esta zona mexicana que parece ser peligrosa. Hasta este sitio, por supuesto, también llegó Martín Palermo. Pregunta por sus compañeros que ya deberían estar en este lugar, pero que se quedaron un día más en Washington, demorados por el huracán Dolly. Se lo nota relajado al Titán, con ganas de decir. La idea primaria era abordarlo para charlar del 1-1 con Tecos. Pero el diálogo desembocó en otros temas interesantes.

Se conversaba sobre la importancia que tienen los amistosos para los jugadores jóvenes. Pero de repente, la charla con Clarín siguió girando alrededor de los pibes, pero afuera de la cancha. “Necesitan tranquilidad en todo sentido”. Y ese “todo” involucra a sus apoderados: “Es muy difícil el tema. Empieza siéndolo para ellos desde que son muy chicos. Hoy tienen 15 o 16 años y hay representantes que ya les ofrecen todo tipo de cosas con tal de agarrarlos. Entonces se les hace muy complicado manejarse, en especial a los que vienen de familias muy humildes, o de un pasar económico justo. Les ofrecen plata, casa, esto y lo otro… Y les hacen mal porque los confunde”.

Ahí Palermo se usa como ejemplo: “Imaginate lo que piensan chicos de 15 años en una situación así si uno, estando mucho tiempo adentro del fútbol, no está preparado para que se le vengan cosas de golpe. Es complicado. A mí, en cierta forma, me pasó”. Enseguida el Titán ensaya un principio de solución a grandes rasgos: “Los clubes tendrían que estar más pendientes de estos temas y cuidar mejor a los chicos, que en definitiva son el mejor patrimonio que tienen”.

Es obvio el salto al reciente acuerdo entre Futbolistas Argentinos Agremiados y la AFA. “Me parece bien casi todo”, dice. ¿Qué no lo convence al capitán de uno de los dos superpoderosos del fútbol celeste y blanco? “Está mal que se mantenga la cláusula del 20% para los chicos. Eso los ata demasiado. No me gusta y habría que modificarlo. Me parece que se tiene que terminar para todos, no sólo para los que tenemos más de 23 años”.

El goleador arma un escenario imaginario: “Si hay un pibe bueno, al que los dirigentes le ven futuro, que le hagan un buen contrato. Los que la van a romper se ven de chicos. Y los que no saben hasta dónde pueden dar, si no les firman un contrato interesante, ¿por qué van a tener que estar obligados a jugar dos años por el 20% de aumento?”.

-¿No te parece que los clubes verían demasiado alteradas sus economías?

-Lo que creo es que todos tienen que participar en esta mejoría. Si hacen grandes contratos en Europa es porque hay un sostén económico. Hoy por hoy en Argentina en principio no se podría hacer lo mismo porque la inversión para los clubes sería muy grande. Pero también hay que saber que los clubes le sacan rentabilidades a los jugadores con ventas millonarias. El tema es que puedan mantener a los que empiezan a salir. Porque si a los 17, 18 o 20 ya los jóvenes se le fueron, ¿cuál es el beneficio del club? Hay que ver las maneras aportando todos: dirigentes, AFA, la televisión, sponsors, Agremiados, todos. También el jugador tiene que empezar a creer en el dirigente…

-Pero nadie cree en nadie.

-En el fondo ese es el problema.

Como buen definidor, Palermo redondea también su opinión: “Hay que dejar todo como en Europa. Lo mejor es un buen contrato de cuatro o cinco años. Y después de ese tiempo que el jugador se pueda ir, o dentro de ese tiempo que el club lo venda. Así el jugador sabe lo que va a cobrar en un período largo y no tiene que andar todos los años sentándose a negociar. Esto debería ser así para todos, no sólo para los grandes”.

Fuente Clarín

Besos

“Tenemos Más Hambre Que En El ’98”

Justo una de perfil tenías que elegir”, se queja Martín Palermo, prócer de Boca, porque la imagen resalta esa nariz que suele valerle alguna cargada interna. “Pero mirá lo que soy… Estaba todavía más achinado”, se sorprende otro símbolo como Sebastián Battaglia y por un rato deja la seriedad para soltar una sonrisa. “Por Dios… ¡Diez años! Mirá si no pasa el tiempo. Lo joven que estoy en esta foto”, se pone nostálgico el Negro Ibarra. Tres referentes contra sus retratos de hace diez años. Tres históricos en el túnel del tiempo. Tres símbolos de una década dorada de Boca. Allí, hace diez años, en una fría mañana de Tandil estuvieron para poner en marcha un ciclo que jamás imaginaron que les depararía tanto. Hoy, diez después, otra vez están sumergidos en una pretemporada con la obligación de transmitirles la mística a los más chicos y con el propósito de siempre: ganar, ser campeón, sumar gloria… Porque, está claro, a esta altura, con cuentas bancarias gordas y contratos recién renovados, sólo los mueve eso, más allá de la garra que ponen para defender sus salarios. ¿El hambre está intacto? “No sólo está intacto. Tenemos más hambre que hace diez años, que en el 98”, coinciden. Insaciables. Y se vuelven a reír de las fotos ajenas. Se marcan alguna arruguita que trajo el tiempo o una cara de nene que desapareció. Y cada uno pide la suya para llevársela de recuerdo tras la sesión de fotos. Se nota, claro, que esas imágenes les traen muy buenos recuerdos… “Lo primero que me viene a la cabeza cuando veo esta foto es mi llegada al club. Fue la primera pretemporada en Boca. Yo llegaba con toda la ilusión de jugar, ganarme un lugar y ser parte de un grupo que ganara algo. Lo que no imaginaba es que íbamos a ganar tanto en tan poco tiempo”, apunta Ibarra, compañero de habitación de Oscar Córdoba y luego de Walter Samuel. Battaglia, un pibito de 17 años por esa época, dice que andaba todo el día pegado a los santiagueños Alfredo Moreno y Julio Marchant: “Para mí era todo nuevo. Boca, una pretemporada con Primera, estar al lado de tipos como Bermúdez, Chicho, Cagna… Fue especial porque fue la primera y luego vinieron muchos títulos”. Y para Palermo, claro, ni hablar si fue especial: “Ahí en Tandil Carlos (Bianchi) nos dijo a mí y a Guillermo que éramos sus delanteros. Ahí empezó a construirse ese ciclo histórico. Eso va a quedar marcado para todos los que formamos el plantel. Y a medida que pasan los años, la gente siempre se acuerda de ese grupo”. Para Ibarra es más orgullo porque fue uno de los pocos refuerzos: “Creo que el peruano Pereda y yo fuimos los únicos que llegamos. Y Bianchi nos dio la confianza a todos esos jugadores y ganamos todo lo que vino…”. Y toma la posta el Loco: “Todos teníamos deseos de ganar algo con Boca. Los que estaban, los que llegamos y los pibes. Boca venía de un proceso de malos resultados y teníamos la ilusión de demostrar. Pero nadie pensaba que íbamos a ganar un título en seis meses… Aunque nos preparamos tan bien que lo conseguimos. Y no paramos más. Cada uno jugaba en su lugar y demostraba lo que sabía”. Los más pibes, como Battaglia justamente, tuvieron que esperar su turno pero ya habían heredado la mística. No sólo en que el hambre está intacto coinciden los únicos sobrevivientes del 98 en este plantel, junto a un Riquelme que hoy anda con la Selección, sino también en los elogios a ese equipo supercampeón: “La gente vio un ensamble perfecto en defensa, medio y ataque… A medida que fueron pasando las fechas se iba viendo un equipo compacto, que era goleador y al que era imposible convertirle. Fue el mejor equipo que integré en mi vida. Y ojo que después formé grandes grupos y salí campeón de nuevo. Pero ese equipo se vendió completo. Quizá para algunos no era tan vistoso, pero era una máquina que te comía de a poco. Y en 90 minutos, el rival caía rendido. Por suerte me tocó estar de este lado, porque no me hubiese gustado enfrentarlo, me hubiese vuelto loco. Ese equipo no tenía compasión”, se embala el Negro, con brillo en las pupilas y nostalgia en el corazón. La pregunta es cómo se vuelve a poner la máquina en marcha después de tantos éxitos. ¿Cómo se hace? ¿Dónde se encuentra la motivación para estar corriendo otra vez en triple turno al rayo del sol? Dice Palermo: “Es la obligación por vestir esta camiseta. Eso sólo ya es una motivación para prepararse al máximo. Y además también sabiendo que acá no se puede jugar con el nombre”. Aporta Battaglia: “Uno comienza cada ciclo con todas las ganas y las mejores expectativas de seguir ganando. Así lo exige el club, los hinchas y nosotros, porque estamos acostumbrados a eso”. Y remata Ibarra: “Yo creo que la motivación está vinculada con todo lo que hicimos en aquella pretemporada. Toda la base que hicimos en ese 98, los títulos ganados con trabajo y sacrificio, nos sirvieron para seguir vigentes. Uno en el 98 empezaba su primera pretemporada a full con la idea de recoger algún fruto. Y lo recogimos muy rápido. Ganar todos esos títulos nos hizo dar cuenta de que sólo seguiríamos vigentes trabajando de esa manera, estando al lado del pibe que recién se suma, empujando todos para el mismo lado, recordándoles que tenemos la camiseta de Boca”. Agudo en su análisis, el Negro repara en otro detalle: “En el 98 había jugadores de mucha experiencia y casi no había lugar para los pibes. Hoy, si te fijás, son más los chicos que los grandes. Entonces, la fórmula cambia. Pero tenemos la suerte de que atrás de nosotros, los más grandes, hay jugadores como Morel, Caranta, Rodrigo, que están insertados y acortan la diferencia con los más pibes. Se hace más parejo. Con este grupo también se puede lograr mucho”.Para los más viejitos, Ibarra y Palermo, que renovaron por un año más, ese hambre de gloria ya no es lo que era en su momento. Es aun mayor. Dice el Loco: “Tal vez porque uno sabe que son los últimos años de profesional en el fútbol y quiere ganar todo, más que cuando llegó al club”. Suma Ibarra: “El apetito es diferente. Porque cuando empezás, la idea es ser parte del grupo, insertarte, jugar y ganar un título. Hoy es mucho más, es seguir sumando copas a la vitrina del club y encima apurado porque es el final y querés terminar de la mejor forma. Está más allá del dinero. Esto ya es por la gloria y la felicidad, pare terminar realizado, ganando. A mí me tocó irme de Boca campeón, ganando una Copa, y si me tengo que ir, quisiera que sea igual. Aunque sé que no se puede pedir todo, porque más de lo que uno ganó es difícil conseguir”.

Con tipos así, está claro, nada es imposible.

Fuente Olé

 

Besos

La Idea Fija

Martín Palermo no ocultó su objetivo de este semestre: ganar con Boca alguna de las dos competencias (Torneo Apertura y Copa Sudamericana). Por eso, para el delantero fue fundamental hacer una pretemporada muy fuerte en lo físico, sin amistosos en el medio, para resistir un fin de año con muchos compromisos.

“Es muy bueno tener una pretemporada de 10 a 15 días sin partidos y mantener la base del equipo”, contó el Loco en el programa 90 minutos por Fox Sports. Y agregó: “La necesidad nuestra y de la gente es ganar algo. Estamos buscando ganar el campeonato”.

¿Quiénes son los candidatos para el goleador? “River, San Lorenzo, Independiente y Estudiantes”, se animó a pronosticar. También habló sobre su futuro en el conjunto xeneize. “Son pocos los años que me quedan. Es cierto que cuando se va un referente al que lo reemplaza le cuesta el doble, pero por eso el que quiera llegar va a tener que respetar a quien tenga adelante”, aclaró.

Fuente Olé

Besos

Boca, Mi Buen Amigo

Esa última escena antes de ponerse serios en un sillón del lobby del hotel Marriott Washingtonian para hacer la producción define su amistad mejor que mil palabras. Ahí anda Pablo Migliore (26 años) pidiendo a uno y otro que le haga una firma en un papel, con una birome de chasco que al apretar con el pulgar el extremo superior da una leve descarga eléctrica, y a los primeros que les tiende la trampa es a sus amigos Martín Palermo (34) y Cristian Chávez (22). También sabe el arquero que la respuesta no tardará en llegar. En esta relación despareja del ídolo consagrado, el arquero cuestionado y el pibe con futuro de crack se cumple el principio básico para que una amistad funcione: a la hora de las bromas y las cargadas no hay jerarquías. Por eso el Loco le aplica un correctivo al enano y Pochi le devuelve un directo al brazo sin intimidarse por las medallas del goleador. Y una vez que están acomodados para los flashes, Migliore, que desde aquella noche triste de Copa Libertadores tomó cierta distancia de los medios de prensa, al final entiende la propuesta y casi sobre el flash se mete de arrebato en el cuadro.

Ahí están, en el Día del Amigo, tan especial para los argentinos, los amigos de fierro de este plantel que en el calor del estado de Maryland se prepara sin tregua para volver a estar en la cima del fútbol. El trío que se dice invulnerable en la ronda de truco de cada noche, a pesar de que más de una vez mordió el polvo porque ya todos saben que Palermo no sabe mentir y que a Chávez le gusta demasiado. El trío que comparte habitación (cuando es triple), mesa en el desayuno, almuerzo y cena, bromas por doquier, la cumbia en el aparato que se compró el Loco y también las alegrías y tristezas de la vida. Porque el arquero, que entró al círculo del goleador no bien llegó al club, cuando la banda tenía otro socio de peso como Guillermo Barros Schelotto, además de compartir apodo y las risas diarias encontró un consuelo de amigo en Martín después de aquella noche durísima con Fluminense. Y porque Pochi, al que lo quieren todos, también fue adoptado por el viejo ídolo e incluso durante estas vacaciones se lo llevó al amistoso de estrellas en Venezuela. Además de representante, comparten barrio en la Capital, cenas cuando la noche los encuentra solos, viajes a los entrenamientos en el auto del Loco… Y los tres juntos compartieron unos días en el Calafate, a pura bola de nieve, apenas terminó la temporada.

“Hicimos una linda relación. En todo grupo hay afinidades y nosotros nos llevamos muy bien. Eso no quiere decir que no haya muy buena relación con otros compañeros”, explica Palermo. A Martín le tengo mucho cariño. Es un tipo noble y buen compañero. Nos divertimos mucho , agrega Migliore. Y Chávez cierra: A veces me cuesta creer que Martín me considera su amigo. Lo veía por TV y hoy compartimos lindos momentos . Así es este trío que comparte la pelota dentro de la cancha y la vida afuera. En realidad, éste es sólo uno de los grupos, porque en el Día del Amigo en Washington también celebran Neri y Morel (ver aparte), Palacio y Battaglia, Paletta y Gracián, los pibes recién llegados (Noir, Gaitán, Viatri y Cabrera) y hasta en el cuerpo médico, claro, hay afinidades entre doctores y kinesiólogos. O incluso en el cuerpo técnico, que también cuenta una linda historia de amistad con esa relación entre Ischia y Celoria, jugador y técnico en la Quinta de Chacarita en los 70, que luego se volvió amistad de tanto frecuentarse en los veranos de Mar del Plata y que hace tres años se hizo relación laboral.

Como es cierto que el final del semestre pasado presentó vaivenes en la convivencia, las pequeñas sociedades que le dan vida a un plantel fuera de la cancha están más firmes que nunca. Es cierto también que en esta pretemporada hay una ausencia importante como la de Riquelme, pero también es cierto que a diez días de la partida de Buenos Aires el clima de trabajo es de armonía. Con charlas distendidas, bromas, canciones en el micro a la vuelta de cada jornada…

Ahí andan los amigos, lejos de los que dejaron en la Argentina, pero compartiendo entre ellos el trabajo, una pretemporada y un día muy especial. Amigos son los amigos. En el fútbol y en la vida.

Fuente Olé

Besos

“Quiero La “9” De Palermo”

El glamour y la extravagancia dominan en cada rincón del Hotel Faena. Ese estilo ecléctico que le dicen, de aire aristocrático y pinceladas de modernidad en espacios imperiales, cautiva a quien camina por su interior. Y cuando la magia aterriza en un lugar mágico, cualquier cosa puede ocurrir. Sin planearlo, sin pensarlo, habrá sido cosa del destino. Thierry Henry se hace un impasse dentro de su raid mediático en Buenos Aires y busca la carne argentina de la que tanto le habló David Trezeguet, fiel compinche en su fina y exitosa vida futbolística. Minutos antes, en una conferencia de prensa, el francés había dejado en claro que su gusto por nuestras costumbres no es apenas culinario. A él, campeón del mundo (1998), de la Eurocopa (2000), de pasado en Monaco, Juventus, Arsenal y presente en Barcelona, a él lo puede Boca, se muere por la Bombonera y… Por “el mítico Palermo”, según sus propias palabras. Y mientras Tití se dirige a uno de los restaurantes del hotel, rumbo a ese bife, ahí parado en la puerta, como esperando un centro, está Martín, sí, el mítico Palermo. El abrazo de potencias (justo después de los primeros elogios) surge como si se conocieran desde siempre y la sonrisa de Henry, generosa, amplia, se desnuda calcada a la que luego ofrecería ante los regalos que le hizo Olé, antes de la charla en exclusiva.

– Cómo fue el encuentro con Palermo -Fue un momento muy lindo, no me lo esperaba y se dio de casualidad. Hablamos un rato y nos lamentamos de que aún no nos pudimos encontrar en una cancha pero que sí lo haremos dentro de poco en la Copa Gamper (NdeR: Boca y Barcelona jugarán el 16 de agosto en el Camp Nou). Para mí será un honor jugar contra él y poder cambiar la camiseta.

– Sos de cambiar camisetas -No… Bah, digo que no pero, en realidad, tengo un montón en mi casa, jaja. No sé por qué, para tenerlas. Pero la camiseta de Boca quiero tenerla.

– Y la de quién preferís -Eh… (Se toma unos cuantos segundos) Ya tengo la camiseta de Riquelme de cuando él jugaba en el Villarreal, así que ahora quiero la 9 de Palermo.

– Te imaginás cómo podría funcionar una dupla entre Palermo y vos -Creo que él tiene una característica óptima para complementarse con mi juego. El aguanta la pelota muy bien de espaldas, siempre es una referencia en el área y a mí me gusta moverme, jugar por todo el frente de ataque. Creo que haríamos una dupla interesante.

– Y con Riquelme por detrás de ustedes -Uff, qué jugador Cuando él juega, el fútbol parece muy fácil, tiene una visión increíble y puede hacer cada cosa con el balón. Es bárbaro. Pareciera como que siempre le sobra tiempo, aporta la pausa justa, me gusta porque juega como si estuviera en el barrio. Sí, me gusta mucho.

-Además de Palermo y Riquelme, por qué te atrae tanto de Boca -Por empezar, porque Maradona jugaba ahí y Diego me deslumbró en el Mundial del 86, el primero que miré a conciencia. También me gustan los colores de la camiseta, no sé por qué pero me gustan, hay algo en particular que me llama la atención. Y sobre todas las cosas me maravilla la Bombonera. Si bien aún nunca he podido estar ahí, ya viéndola por televisión se siente ese ambiente del que tanto me habló Trezeguet. No sé, es increíble, cómo la cámara que está en el campo vibra cuando los aficionados cantan. Una fiesta hermosa. Tampoco he jugado en el Monumental, cierto, pero prefiero la Bombonera, me resulta más atractiva, porque la gente está más cerca del campo, al estilo inglés. Para jugar me gustaría más ahí.

-Zidane ya dijo que en la Argentina es hincha de River. Se armó un superclásico entre cracks franceses -No, jaja. Tampoco es que yo odio a River, ojo. Y además Zizou se hizo de River porque su ídolo es Francescoli, otro jugador increíble. Si hasta le puso Enzo a su hijo…

– Hay algún jugador actual que te deslumbre -Messi. Es el mejor del mundo. Leo es mejor que cualquiera. Yo lo veo cada mañana en los entrenamientos y es increíble. Es un placer ser testigo de las cosas que hace. Miren que jugué con un montón de grandes futbolistas y nunca vi otro que pueda eludir con tanta facilidad, pasar rivales cuando él quiere.

– Y qué le falta para ser considerado por todos como el mejor jugador del mundo -Para mí, nada. Quizás en la última temporada tuvimos la desgracia de no ganar nada y por eso no le dieron el Balón de Oro. Pero no sé, tendrían que darle un Balón de Oro aparte. Lo concreto es que él está haciendo todo para merecerlo.

– Messi podría ser el líder del Barcelona -Tranquilamente, por su juego claro que podría serlo. Pero hay un montón de grandes jugadores, como Xavi, que hizo una Eurocopa increíble, también Iniesta, después Gaby Milito es muy importante en el vestuario. Entonces, no sé si es solamente Leo, hay que protegerlo un poquito y después, con su juego, automáticamente se convertiría en el líder.

– Messi es tan bueno como dice en la PlayStation -A él le gusta mucho eso, sí, pero a mí no tanto. Algunas veces fui a su habitación y siempre está jugando con Ronaldinho. – Qué otro jugador argentino te gusta -El Gun (sic) Agüero. Tiene una fuerza notable para ser tan pequeño. Hemos jugado contra el Atlético de Madrid, nosotros estábamos jugando bien, dominando, hasta que se despertó Agüero y nos mató. Y también me encanta Tevez, me gusta porque además de tener inteligencia, de jugar bien con la pelota, el hombre no para de correr. Es un gran luchador. Cuando enfrentamos al Manchester United por Champions, él jugó en un sitio que no es el suyo, y me impresionó su entrega para el equipo. No sé, creo que se volvió corriendo a la casa.

– Por qué pensás que con tantos buenos jugadores a la selección Argentina le cuesta tanto ganar algo -Es lo que siempre me pregunto. Para mí, es de las mejores del mundo. En el Mundial yo no quería jugar contra Argentina, porque siempre cuenta con jugadores que en un segundo te pueden cambiar el curso de un partido.

Fuente Olé

Besos

Nota Del Loco Espectacular

Durante estos primeros días fríos de julio no está influenciado por el remolino emocional propio de la competencia. Es tiempo de distensión para Martín Palermo; sin embargo, por naturaleza, no permanece quieto ni un instante. “Soy hiperactivo”, reconoce el artillero. Por eso, un día se lo puede encontrar en Venezuela participando del partido benéfico que unió a Ronaldinho y Messi; a las pocas horas, puede aparecer en Mendoza por cuestiones comerciales, o en la Bombonera arreglando los últimos detalles de su nuevo vínculo con Boca. El semestre, para los xeneizes, arrojó sensaciones disímiles; porque el equipo, sobre todo del medio campo hacia arriba, exhibió momentos de explosión, pero careció de puntería, de un guardavalla confiable y de cierta fortuna. Fue subcampeón del Clausura y quedó eliminado, sin merecerlo, en las semifinales de la Copa Santander Libertadores; luchó hasta el final en los dos frentes, pero no pudo alzar ningún trofeo. ¿Satisfacción o frustración? Palermo, voz autorizada si las hay, hizo un alto, ante LA NACION, para analizar los últimos seis meses del siempre exigente mundo Boca.

-¿Te dura la bronca por haber peleado los dos torneos y no haber podido ganar ninguno?

-No, bronca ya no tengo. Terminamos el semestre más que satisfechos y tranquilos por lo hecho. En un momento le apuntamos a la Copa Libertadores, llegamos a una instancia muy buena, pero no tuvimos ese plus necesario para llegar a la final. No hay reproches. Hicimos algo importante para el club, más allá de no haber logrado el objetivo. No siempre los que ganan son los mejores. En el campeonato dejamos escapar puntos importantes que después sufrimos.

-Cuando perdieron con Milan, en el Mundial de Clubes, dijeron que les faltó experiencia. ¿Y ahora?

-Milan fue un gran rival, y ante eso no hay excusas. Ahora, no quedaron dudas de que fuimos superiores en las series de la Copa con Fluminense, Cruzeiro, Atlas… Reproches futbolísticos casi no hay. Demostramos personalidad y presencia dentro de la cancha, en el juego, en todo. Algo habrá fallado, algo habrá faltado para no llegar a la instancia final. Pero te aseguro que se hizo todo lo posible.

-¿Por qué creés que surgieron trascendidos de peleas internas justo a pocas horas de jugar con Fluminense?

-No sé, nosotros sabemos lo que pasó en el vestuario. Se pueden hacer muchas conjeturas y habladurías, pero solamente nosotros sabemos las ganas que teníamos de ser campeones de la Copa. Es cierto que no somos todos amigos, no tenemos todos la misma relación, pero eso no significa que haya pasado todo lo que se dijo. Se sacaron muchas conjeturas falsas. Si dentro de la cancha somos un equipo y fuera de ella no te hablás con alguno o no compartís cosas en una concentración no me importa. Solamente me molestaría que no me pasaran la pelota por tener menos afinidad con uno u otro. En la cancha todos somos uno, siempre pensé lo mismo.

-¿Cómo es tu relación con Juan Román Riquelme?

-Con Román está todo bien. No tengo una amistad como supe tener con otros compañeros, como Guillermo (Barros Schelotto), Cagna, Schiavi o el Pato Abbondanzieri. Pero somos buenos compañeros. No hay que buscar cosas raras.

-¿El título ganado por River los mortificó todavía más?

-No, no… Más allá de haber sido el equipo que más puntos sacó, River no demostró ser el mejor equipo del campeonato. Tuvo jugadores como para jugar mucho mejor. No se lo vio como un equipo sólido. Tuvo mucho recambio de jugadores, de sistemas, de formas de jugar… Así y todo, pudo sacar adelante ciertos partidos complicados, y eso le alcanzó. River no fue contundente. Hubo cuatro o cinco equipos que estuvieron peleando hasta el final, y a nosotros quizá nos faltó un poco de suerte para ganar.

-¿Qué te generó observar a los jugadores de River festejando con una camiseta que se burlaba de la eliminación de Boca en Brasil?

-Todos tienen diferentes formas de festejar o de cargar a su rival. Pero después de la eliminación que tuvieron con San Lorenzo en la Copa, ningún jugador de Boca salió a decir algo ni a demostrar gestos de alegría. Nosotros seguimos en nuestro camino y ese resultado fue uno más que pasó. Pero River no lo entendió así. Cada uno tiene su forma de festejar. Muy pocas veces hacemos referencia a River. Nunca dijimos que hacía mucho tiempo que River no ganaba un campeonato o que hace muchos años que no gana la Copa Libertadores. Entonces creo que fueron bastante mediocres.

El enfado del delantero platense con algunas acciones de sus colegas riverplatenses todavía, a la distancia, queda en evidencia. Su concepto, serio y contundente, retumba en la habitación. Pero no se desanima y dobla la apuesta. “Que hablen o estén tan pendientes de nosotros significa algo… ¿o no? Lo que haga el hincha está fuera de discusión, lo vive de otra manera y es lógico que nos carguen. Pero que los jugadores y el cuerpo técnico se metan en eso… es distinto. Nosotros nunca hicimos hincapié en alguna eliminación de River. Seguramente saben que Boca siempre tiene protagonismo y eso los afecta. Boca genera envidia en todos. Para gran parte de los clubes Boca es el club a apuntarle, siempre nos quieren bajar. Boca genera respeto.”

Si precisamente Palermo se caracteriza por algo es por su confianza, por su ánimo para salir adelante hasta en los desafíos más espinosos. Por ello, ya mira hacia el próximo semestre, en el que Boca competirá por el Apertura, la Recopa y la Copa Sudamericana.

-Siempre están obligados a ser campeones, ¿pero aún más en la próxima mitad de año?

-La obligación de tener que ganar el campeonato la tenemos, pero no porque River lo haya ganado en el último. Tenemos la necesidad de ser campeones locales, pero no por nada especial.

-Tenés y tuviste ofertas para emigrar. ¿Qué es lo que te motivó para renovar por otra temporada?

-Quiero darle más valor al disfrute deportivo que a lo económico. Tener la presión y la exigencia de seguir ganando cosas, de no tener una semana tranquila, de estar día tras día expuesto, de tener que ganar un domingo y el otro también… Todo eso te mantiene vivo. Es una forma de ser, de vivir. Así lo entiendo, y quizás ése sea uno de mis secretos. Yo lo extrañé muchísimo cuando estuve en España. La falta de protagonismo la sentí muchísimo. Salir a la calle y que la gente te pida cosas, saber que sos observado y recibir el cariño del hincha te hace sentir bien.

El Titán y Guillermo, su amigo y compinche futbolístico, en su momento apadrinaron a un Rodrigo Palacio inexperto, al que le costaba adaptarse a las luces de la Bombonera. Tras el alejamiento del Mellizo, el bahiense ocupó la posición del N° 7, se unió a Palermo y juntos formaron una de las mejores sociedades ofensivas del continente.

-Tal vez Palacio sea transferido. Después de tres años juntos, ¿qué perderías sin él?

-Sin dudas se sentirá mucho, como cuando se fue Guillermo. Rodrigo supo ganarse su lugar. Fue conociéndonos de a poco, creció muchísimo y por su rendimiento en Boca llegó a jugar un Mundial. Tenemos un vínculo muy grande. Seguro que se va a sentir, porque es un jugadorazo, es diferente. Ojalá la rompa en Europa.

-¿Las numerosas críticas que recibió Palacio por sus problemas de definición fueron injustas?

-La crítica es normal; yo la he recibido varias veces. Hay que saber entenderlas. Hay constructivas o malintencionadas. Hay que saber de quién vienen. Siempre le dije a Rodrigo que no se tenía que matar por las situaciones que no concretaba.

-Si pudieras elegir un nuevo socio, ¿a quién preferirías?

-No sé. Seguro que si es por mi forma de jugar, es mejor tener un jugador que vaya por afuera, por las bandas. Pero después, trato de adaptarme a quien me toque como compañero. Están Mauro (Boselli), Castromán y otros jugadores de este plantel que son muy interesantes.

-¿En algún momento pensaste en llamarlo a Guillermo para tratar de convencerlo de que regresara?

-Con Guille hablo todas las semanas… Pero ahí ya no depende de mí, de lo que yo pueda decirle. Tendría que haber un interés concreto del técnico y de los dirigentes. Guille es un gran amigo, pero es una situación que no puedo manejar yo.

Disgregando la temporada como en Europa, de junio a junio, el Loco florece como el argentino que mayor cantidad de goles gritó: 32 en 49 partidos (entre torneos locales, Copa Sudamericana, Mundial de Clubes y Copa Libertadores). De hecho, superó a Sergio Agüero, de Atlético de Madrid (27/50); Germán Denis, de Independiente (27/35), y Lisandro López, de Porto (24/27). Con 193 tantos, Palermo quedó a sólo uno de alcanzar a Francisco Varallo, el máximo artillero de la historia profesional de Boca. ¿Qué siente?

“Es muy lindo, se disfruta muchísimo. Seguramente, el día de mañana lo voy a vivir más intensamente, cuando repase con más serenidad los videos, los recortes de diarios y revistas. Cuando empecé mi carrera, y después, cuando llegué a Boca, era algo impensado tener tanta cantidad de goles. Pero las cosas se fueron dando. Me queda un año para hacer un gol y alcanzarlo, así que pienso que puedo llegar”, sonríe el futbolista, de 34 años.

-Mucho se dice sobre tu acoso al récord de Varallo. ¿Alguna vez pudiste conocerlo o charlar con él?

-No, nunca. Creo que una vez, hace muchísimo, en La Plata, no recuerdo bien, nos vimos en una fiesta. Pero no charlamos. Nunca, en estas instancias donde podía pasar, nos cruzamos. Seguramente debe estar contento y triste a la vez. Pero lo respeto mucho y espero que no lo afecte mi deseo de alcanzar su marca.

Palabra de Palermo, el hombre que no se resigna por ningún traspié.

·         1 tanto es el que le falta a Palermo para llegar a 194 e igualar a Varallo, el máximo goleador en la historia profesional de los xeneizes

Besos