“Tenemos Más Hambre Que En El ’98”

Justo una de perfil tenías que elegir”, se queja Martín Palermo, prócer de Boca, porque la imagen resalta esa nariz que suele valerle alguna cargada interna. “Pero mirá lo que soy… Estaba todavía más achinado”, se sorprende otro símbolo como Sebastián Battaglia y por un rato deja la seriedad para soltar una sonrisa. “Por Dios… ¡Diez años! Mirá si no pasa el tiempo. Lo joven que estoy en esta foto”, se pone nostálgico el Negro Ibarra. Tres referentes contra sus retratos de hace diez años. Tres históricos en el túnel del tiempo. Tres símbolos de una década dorada de Boca. Allí, hace diez años, en una fría mañana de Tandil estuvieron para poner en marcha un ciclo que jamás imaginaron que les depararía tanto. Hoy, diez después, otra vez están sumergidos en una pretemporada con la obligación de transmitirles la mística a los más chicos y con el propósito de siempre: ganar, ser campeón, sumar gloria… Porque, está claro, a esta altura, con cuentas bancarias gordas y contratos recién renovados, sólo los mueve eso, más allá de la garra que ponen para defender sus salarios. ¿El hambre está intacto? “No sólo está intacto. Tenemos más hambre que hace diez años, que en el 98”, coinciden. Insaciables. Y se vuelven a reír de las fotos ajenas. Se marcan alguna arruguita que trajo el tiempo o una cara de nene que desapareció. Y cada uno pide la suya para llevársela de recuerdo tras la sesión de fotos. Se nota, claro, que esas imágenes les traen muy buenos recuerdos… “Lo primero que me viene a la cabeza cuando veo esta foto es mi llegada al club. Fue la primera pretemporada en Boca. Yo llegaba con toda la ilusión de jugar, ganarme un lugar y ser parte de un grupo que ganara algo. Lo que no imaginaba es que íbamos a ganar tanto en tan poco tiempo”, apunta Ibarra, compañero de habitación de Oscar Córdoba y luego de Walter Samuel. Battaglia, un pibito de 17 años por esa época, dice que andaba todo el día pegado a los santiagueños Alfredo Moreno y Julio Marchant: “Para mí era todo nuevo. Boca, una pretemporada con Primera, estar al lado de tipos como Bermúdez, Chicho, Cagna… Fue especial porque fue la primera y luego vinieron muchos títulos”. Y para Palermo, claro, ni hablar si fue especial: “Ahí en Tandil Carlos (Bianchi) nos dijo a mí y a Guillermo que éramos sus delanteros. Ahí empezó a construirse ese ciclo histórico. Eso va a quedar marcado para todos los que formamos el plantel. Y a medida que pasan los años, la gente siempre se acuerda de ese grupo”. Para Ibarra es más orgullo porque fue uno de los pocos refuerzos: “Creo que el peruano Pereda y yo fuimos los únicos que llegamos. Y Bianchi nos dio la confianza a todos esos jugadores y ganamos todo lo que vino…”. Y toma la posta el Loco: “Todos teníamos deseos de ganar algo con Boca. Los que estaban, los que llegamos y los pibes. Boca venía de un proceso de malos resultados y teníamos la ilusión de demostrar. Pero nadie pensaba que íbamos a ganar un título en seis meses… Aunque nos preparamos tan bien que lo conseguimos. Y no paramos más. Cada uno jugaba en su lugar y demostraba lo que sabía”. Los más pibes, como Battaglia justamente, tuvieron que esperar su turno pero ya habían heredado la mística. No sólo en que el hambre está intacto coinciden los únicos sobrevivientes del 98 en este plantel, junto a un Riquelme que hoy anda con la Selección, sino también en los elogios a ese equipo supercampeón: “La gente vio un ensamble perfecto en defensa, medio y ataque… A medida que fueron pasando las fechas se iba viendo un equipo compacto, que era goleador y al que era imposible convertirle. Fue el mejor equipo que integré en mi vida. Y ojo que después formé grandes grupos y salí campeón de nuevo. Pero ese equipo se vendió completo. Quizá para algunos no era tan vistoso, pero era una máquina que te comía de a poco. Y en 90 minutos, el rival caía rendido. Por suerte me tocó estar de este lado, porque no me hubiese gustado enfrentarlo, me hubiese vuelto loco. Ese equipo no tenía compasión”, se embala el Negro, con brillo en las pupilas y nostalgia en el corazón. La pregunta es cómo se vuelve a poner la máquina en marcha después de tantos éxitos. ¿Cómo se hace? ¿Dónde se encuentra la motivación para estar corriendo otra vez en triple turno al rayo del sol? Dice Palermo: “Es la obligación por vestir esta camiseta. Eso sólo ya es una motivación para prepararse al máximo. Y además también sabiendo que acá no se puede jugar con el nombre”. Aporta Battaglia: “Uno comienza cada ciclo con todas las ganas y las mejores expectativas de seguir ganando. Así lo exige el club, los hinchas y nosotros, porque estamos acostumbrados a eso”. Y remata Ibarra: “Yo creo que la motivación está vinculada con todo lo que hicimos en aquella pretemporada. Toda la base que hicimos en ese 98, los títulos ganados con trabajo y sacrificio, nos sirvieron para seguir vigentes. Uno en el 98 empezaba su primera pretemporada a full con la idea de recoger algún fruto. Y lo recogimos muy rápido. Ganar todos esos títulos nos hizo dar cuenta de que sólo seguiríamos vigentes trabajando de esa manera, estando al lado del pibe que recién se suma, empujando todos para el mismo lado, recordándoles que tenemos la camiseta de Boca”. Agudo en su análisis, el Negro repara en otro detalle: “En el 98 había jugadores de mucha experiencia y casi no había lugar para los pibes. Hoy, si te fijás, son más los chicos que los grandes. Entonces, la fórmula cambia. Pero tenemos la suerte de que atrás de nosotros, los más grandes, hay jugadores como Morel, Caranta, Rodrigo, que están insertados y acortan la diferencia con los más pibes. Se hace más parejo. Con este grupo también se puede lograr mucho”.Para los más viejitos, Ibarra y Palermo, que renovaron por un año más, ese hambre de gloria ya no es lo que era en su momento. Es aun mayor. Dice el Loco: “Tal vez porque uno sabe que son los últimos años de profesional en el fútbol y quiere ganar todo, más que cuando llegó al club”. Suma Ibarra: “El apetito es diferente. Porque cuando empezás, la idea es ser parte del grupo, insertarte, jugar y ganar un título. Hoy es mucho más, es seguir sumando copas a la vitrina del club y encima apurado porque es el final y querés terminar de la mejor forma. Está más allá del dinero. Esto ya es por la gloria y la felicidad, pare terminar realizado, ganando. A mí me tocó irme de Boca campeón, ganando una Copa, y si me tengo que ir, quisiera que sea igual. Aunque sé que no se puede pedir todo, porque más de lo que uno ganó es difícil conseguir”.

Con tipos así, está claro, nada es imposible.

Fuente Olé

 

Besos

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1 comentario

  1. hola soy damian hincha fanatico del pincha queria decir que martin te banco a muerte jugando aca en boca oo en suecia lo unico que no te perdonaria es que te vallas para el lobo. lo que nos diste vos no te lo saca nadie ni a vos ni a mi ni a ningun hincha de estudiantes porque por vos y por cada jugador pincha del club hoy estudiantes es lo que es haci que gracias !!!! tincho por lo que nos diste y nos das gracia y te pido perdonn como hincha pincha vos sabes que lo del otro dia del partido contra boca fueee momentoi de calentura y queda en la cancha perdonn martin perdonnn no fui a la cancha ni te putieee pero me siento obligado a pedirte mil disculpas aunque no se si este mensaje te llegara lo unico que me queda es termina en estudiantes vos sos pincha de corazoonn te banco a muerte

    damian.b

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AGUANTE EL PINCAH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


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