Un Loco En La Selección

nueves

Ni en ese momento lo di perdido”. De ese momento que Martín Palermo menciona, todavía shockeado por la emoción, pasaron 254 días. El Coco Basile preparaba su convovatoria para los partidos con Uruguay y Chile y había pensado en el Loco, un hombre conocido y del palo, para entreverar los claritos de su cabeza entre tanto bajito sin referencia de área. Pero la rodilla derecha volvió a traicionarlo en un salto que parecía inocente y entonces muchos pensaron que era el final. No ya de sus chances en la Selección, sino muy posiblemente en Boca. Pero Palermo tenía otros planes. Salir. Recuperarse. Volver a asomar la cabeza desde la profundidad del pozo. Gritar goles en Boca. Y más goles. Goles que le permitieran soñar con la Selección. Ayer, Diego Maradona, reemplazante del Coco, convirtió ese sueño en una convocatoria real y palpable. Palermo integra la lista de 25 nombres que el Diez imagina para su Selección local. Y entonces…

“Esta es una alegría impresionante. La verdad, no caigo. Una citación así, escucharla de boca de Diego. Es más que un halago. La verdad es que más no puedo pedir. Aparte se me dio todo tan rápido después de la lesión, al poco tiempo de volver. Le voy a estar eternamente agradecido por esto”. Palermo se enteró de la noticia por un amigo que estaba escuchando la radio cuando Maradona mencionó su nombre. “Es la noticia más feliz que podían darme”, dice, con la voz entrecortada.

-Llega en un momento especial, justo a horas del superclásico.

-Y me motiva muchísimo para el domingo. Con esta noticia, la cabeza se pone a mil. Me dan más ganas de salir ya a la cancha.

-Antes de este llamado, dabas todo hasta por volver a practicar con la Selección.

-Sí, seguro. Poder estar ahí, con las ganas y la predisposición que la Selección se merece y tener la chance de mostrar que uno puede aportar algo es muy importante para mí.

-Alguna vez dijiste que, más que un Mundial, soñabas aunque sea con un amistoso…

-Este es el primer paso y no me tengo que apurar, menos con el Mundial. Quiero demostrar las ganas que tengo de volver a la Selección más allá de la edad (35). Y no me faltan ganas de dar lo mejor.

-¿Esta es otra demostración de que nunca es tarde para pelear por algo?

-Sí, sin dudas. Nunca es tarde para pelear por las cosas en la vida. Nunca es tarde para nada. Sólo hay que tener en la mente lo que uno se propone y quiere. Las cosas se pueden dar o no, pero en los sueños nunca hay que darse por vencido.

-Y este sueño vos no lo diste por perdido ni cuando te lesionaste.

-No, ni ahí. Siempre mantuve la esperanza de volver a jugar y ser citado, fuera por Coco o, como en este caso, Diego. Demostré que quería un lugar. No quería perderme la oportunidad de que me volvieran a tener en cuenta.

-¿Fue más duro la lesión en sí o saber que te perdías la convocatoria?

-Fue más duro lo de la lesión. Aunque, lógico, el Coco me había dado a entender que iba a estar. Además, cuando me llamó, me dijo: “Justo ahora te lesionaste, es una lástima! Bueno, éste es el momento de agradecerle también a él que haya confiado en mí y me haya tenido en cuenta, lo mismo que Diego.

-¿Cómo manejás el tema de la Copa? Los que siguen tienen menos chances de estar.

-Bueno, no sé, se verá. Por supuesto que es muy importante la clasificación con Boca. Pero ya vale mucho el solo hecho de poder entrenarme en el predio otra vez. Sería impagable.

-¿En qué momento te llega esta citación?

-En un buen momento. Estoy bien, con muchas ganas. Primero tenía que volver a demostrar que estaba bien otra vez. Y ahora, éste es un desafío de los que me gustan, que me motivan. Lo tomo así, como otro desafío de mi carrera. Me da más ganas de esforzarme, de no bajonearme de ninguna manera, de tener la cabeza mil puntos y con toda la fuerza. Insisto, ésta es la noticia más feliz que me podían dar. Era lo que le faltaba a mi carrera.-¿Te sorprende que Diego no haya convocado jugadores de River y que haya dicho que no tiene ninguno en la cabeza?

 

-No es que me sorprenda o no. Diego lo vio así y no debe ver a ningún jugador que le guste en este momento para ser llamado. Yo prefiero pensar en lo mío, en mi felicidad. Y en que llegue ese momento de poder entrenarme con la Selección.
Olé

Anuncios

Una Rafaga

3236_93171195218_64206300218_2851921_963332_n

Apagado Riquelme, a Boca le costó desarrollar jugadas en la mitad de la cancha. Pero la explosión de Rodrigo Palacio abrió a la defensa que esperaba y justo a los 33 minutos le sirvió la apertura a Martín Palermo. La Joya desbordó por la derecha, llegó al fondo, cruzó atrás y el Lobo no falló. Conectó de primera y adentro. No alcanzó a digerir el uno a cero Guaraní cuando, a los 36, una jugada que se dibujó ahora por izquierda le permitió a Palacio tocar al gol. Dos a cero y Boca mostró las razones por las cuales es el puntero del Grupo y aspira a ser el mejor de todos cuando al finalizar la etapa clasificatoria todos los equipos tengan que encolumnarse de acuerdo al puntaje cosechado. Con las ventajas de resolver cada llave en condición de local. Un golazo de Miguel Paniagua achicó la diferencia en el tramo final de la primera etapa y le puso algo de suspenso al segundo capítulo de un partido que tampoco levantó tras el descanso. Continuó sin asomar Riquelme en la organización del juego de Boca, y cuando apareció los marcadores se encargaron de bajarlo. Una y otra vez, a veces entrándole muy fuerte. Por eso debieron intentar el colombiano Fabián Vargas y el juvenil Nicolás Gaitán, pero no fue lo mismo. Ninguno alcanzó la claridad que podía tener de Riquelme. Entonces, el equipo de Ischia continuó funcionando de a ratos. Con la potencia de Juan Angel Krupoviesa, pasando al ataque una y otra vez; el traslado de Vargas, seguro aunque con poca sorpresa; la habilidad de Gaitán, a quien le costó entrar al área… Las gotitas de Riquelme, tratando de escaparle a los marcadores; y con la dupla Palacio-Palermo siempre rondando el área. En partido de vuelo bajo, Boca continuó manejando la situación. Llegó a través de Gaitán, de Riquelme, de Palermo… A media máquina creó por lo menos media docena y eso le permitió justificar aquella diferencia lograda en el primer tiempo. Guaraní aguantó como pudo y salió de vez en cuando, porque se quedó sin resto físico. PENAL Y ADENTRO No había elementos suficientes como para imaginar alguna sorpresa en la Bombonera, y si había alguno desapareció cuando a los 40 minutos una mano dentro del área le permitió a Riquelme disponer de un tiro libre penal, que aseguró picando la pelota al sector opuesto al elegido por el arquero Joel Silva. Tres a uno y punto final. Un tiro libre de Jonathan Fabbro, que Roberto Abbondanzieri sacó al córner, le puso la última emoción a un partido que no terminó de agarrar velocidad más allá de la clara victoria del puntero del Grupo.