”Este Grupo Puede Lograr Lo Que Se Propone”

Apertura 2009

Optimista como siempre, cree que Boca puede ser campeón o llegar por la tabla general: “Este grupo puede lograr lo que se propone”.

Voluntarioso como pocos, insaciable como nadie, hay quienes lo definen como el jugador de más amor propio en el fútbol argentino. Optimista del Gol lo bautizó Bianchi y el Titán va. Y nunca pierde la fe. Y mete el gol 500 en la historia de los superclásicos. Y sueña. Y se ilusiona. Y cree. Y sentencia: “De un modo u otro, vamos a entrar a la Copa”.

No hay récord que le parezca imposible a Martín Palermo. Lo que asoma improbable para cualquier mortal, el tipo lo consigue. Lo que para cualquier hijo de vecino sería la rendición, para el tipo es motivo de resurrección. Si hasta se le cayó encima una pared y se levantó…

Hay razones, entonces, para confiar en la declaración del 9. No se trata sólo de una inyección anímica puertas adentro ni un mensaje de optimismo puertas afuera. El hombre de la película siente que Boca no observará la Libertadores 2010 por TV. Y si él lo dice… “O saliendo campeones o sumando los puntos, pero vamos a entrar. Este grupo demostró que puede lograr los objetivos que se propone”.

Seis puntos, pues, separan al equipo de Basile de la Copa. Repasemos: Vélez (campeón del Clausura) y Estudiantes (último rey continental) ya tienen boleto asegurado y además clasifican el ganador de este campeonato y los tres mejores ubicados en la tabla general. Si el Fortín o el Pincha obtienen el torneo, se agrega un lugar más. Así las cosas, considerando que Colón es el actual líder, Boca suma 37 unidades frente a las 43 de San Lorenzo, el último conjunto que estaría hoy ingresando. El problema, claro, radica en la cantidad de equipos (cinco) entre el Xeneize y el Ciclón.

Una más desde las estadísticas: Boca se ubica a seis puntos de la punta, la misma diferencia que lo distancia de la Libertadores. “Quedan nueve partidos y tenemos que jugar con San Lorenzo, Colón e Independiente. Falta mucho”, diagnosticó Palermo y se aferró a la importancia del plantel: “Ahora van a hablar todos del abrazo con Román después del gol, pero ya nos hemos dado un montón de abrazos. A veces es difícil llenar un programa, je”, bromeó con Mario Pergolini, por la Rock&Pop. Y se refirió a su zurdazo Monumental: “No le pegué de lleno, sino tres dedos. Por suerte entró y sirvió para empatar. No creo que ellos nos hayan perdonado ni nosotros a ellos. Intentamos ganar, en el segundo tiempo mejoramos, pero no pudimos”.

Aun con el tabique nasal fracturado, entonces, Martín se las ingenió para convertir, pero el Súper significó el adiós a la máscara que lo cobijó durante el PT. “Me molestaba. Es un material rígido. Ahora ya no la voy a usar más”, confesó Palermo, y confirmó que dejará la cirugía para más adelante. ¿Cuándo? “No sé, por ahora no pienso operarme”.

Siempre El Loco Presente

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Fue un instante clave. Bisagra. En el que sucedió lo opuesto a lo que se esperaba, lo que esperaban y se creyeron que iba a suceder todos en Colón. Y ese sentir que el partido ya estaba ganado, por la ventaja de un gol lograda al final del primer tiempo y la expulsión de Román Riquelme en el arranque del segundo, terminó siendo un pelotazo en contra. Porque en vez de achicarse, Boca se agigantó como en sus grandes epopeyas (salvando la diferencia de lo que estaba en juego esta vez). Principalmente con amor propio, con el amor propio y el optimismo inagotable de su líder, de su goleador, de Martín Palermo. Y lo empató, lo dio vuelta, lo remató para cerrar una difícil temporada con un triunfo y darle señales de vida a Alfio Basile.

Como si la roja a su as de espadas hubiera recargado de energía a los que quedaban en el campo, con uno menos Boca despegó a partir de Palermo y se sostuvo en el resto de su estructura. Porque el goleador regó con el ejemplo y contagió, al ser el primero en sacrificarse, entregarse en búsqueda de la remontada, en luchar en el mediocampo y llegar al área. Pero también la zaga central se plantó mejor, el pibe Aguirre entró bien en el lateral izquierdo y creció Colazo como bastonero de Battaglia y con participación importante en los goles. “A partir de la expulsión nos mentalizamos más”, analizó el 9.
Pero Boca revivió en el Cementerio. Con Palermo, claro. Porque a pesar de tener acompañamiento en varios jugadores, lo del Loco por sí solo fue enorme. En el mismo campo en el que hace diez años se rompió la rodilla por primera vez. Y su aporte se reflejó en el arco rival. Es que a los 11 minutos peleó cuerpo a cuerpo una pelota casi en el círculo central y terminó punteándola en el área, medio mordido, para convertir el empate. Y a los 24, dos minutos después de que Battaglia metiera el 2-1 y lo festejara repartiendo insultos al aire, el Loco volvió a marcar, esta vez con un zurdazo de afuera del área grande y le gritó su gol 206 en Boca a toda la cancha. Se ve que se había enojado también, porque se lo dedicó a los hinchas locales, les hizo saber que no se escuchaban los insultos y les reclamó que se levantaran y alentaran. Y la verdad es que, aunque lo único que recibió fueron agravios, lo suyo fue tan conmovedor que hubiera merecido aplausos de propios y también extraños.

A Beneficio Del Loco

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Martín Palermo siempre da la nota. Cada vez que le toca salir a la cancha en la Bombonera, con todas las presiones y siempre a la busca de más récords, y también cuando se pone los cortos para un partido a beneficio. Como en este caso… Al Loco lo convocaron para jugar para el equipo de Zinedine Zidane, en Toronto, para recaudar fondo para la Unicef. Y el goleador de Boca se despachó con dos de los tres goles de su equipo en el 3-3 contra un combinado local.

La gran atracción del partido, claro, era Zizou, que además de este juego realizará otros dos, en Montreal y Vancouver, con lo que estiman recaudar unos 150.000 dólares para obras de beneficencia, pero el que dio la nota como de costumbre fue Palermo.

El Loco clavó el primero a los siete minutos, de cabeza, y a los 39 minutos puso a su equipo 2-1 arriba. ¿Quién lo asistió? El Diez. No, no se confunda, el 10 francés. Don Zinedine… Bah, en realidad, Zidane pateó al arco y el Loco aprovechó el rebote que dio el arquero.

El Contrato De Martin

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Salta Martín Palermo. Se entrega a pesar del frío que propone la mañana de Casa Amarilla. Obedece a las órdenes del preparador físico, Juan Manuel Alfano. Hace buena letra el goleador, de conducta súper profesional. Tiene ganas, a pesar de la frustración que significó la eliminación de la Copa Libertadores. Es un ejemplo para los más pibes y un símbolo del club. Por eso el presidente Jorge Amor Ameal ya aseguró que por él, hará “el gran esfuerzo”. Pero la negociación no será fácil. Y la semana próxima, la que precede al clásico con Racing, empezará el tira y afloje. Las señales de la dirigencia son positivas para Palermo. Sin embargo, el Titán no está dispuesto a bajar su contrato. Gana un millón de dólares y no tomará la postura de Carlos Bianchi, que el lunes decidió disminuir su salario en un cincuenta por ciento. “El quiere quedarse en Boca por agradecimiento al club y a la gente. Pero no se va a regalar”, le dijo su representante, Gustavo Goñi, a Clarín. Y aseguró que existen varias ofertas. Según pudo averiguar este diario, la más tentadora es una del Columbus Crew, donde podría volver a formar la exitosa sociedad con Guillermo Barros Schelotto. También hay pedidos de Estudiantes, Botafogo y clubes de México y Arabia. El tope que puso la dirigencia azul y oro para la renovación de los vínculos que vencen en junio es 500 mil dólares, la mitad de lo que percibe el máximo artillero de la historia xeneize en el profesionalismo. ¿Cómo harán los dirigentes para alcanzar el otro cincuenta por ciento? Se buscará la colaboración de Red Megatone, el sponsor de la camiseta, y Puma, la indumentaria que viste al delantero. Bianchi no será el encargado de sentarse a negociar con Goñi, con quien no pudo resolver la llegada de Diego Castaño. Con Palermo y su apoderado tratará de llegar a un acuerdo Marcelo London, mano derecha del Virrey y hombre fuerte del fútbol. Ameal finiquitará los detalles a la hora de la firma. No será sencilla la negociación con Palermo

200 Veces Gracias

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Todavía está más que fresca esa dulce media chilena que dibujó en el aire y cerró con un zurdazo contra un palo. Aún su gol 200 en Boca coronado en la nochecita del jueves, ante Táchira, asombra por la concepción y el significado. Es lógico. Se trata de Martín Palermo, un futbolista que a los 35 años logra algo que es propiedad sólo de los elegidos. Es que saborea una exquisita actualidad con múltiples objetivos, pero al mismo tiempo alimenta una historia que tarde o temprano será película. Resulta una tentación recordar hazañas o apuntar futuras metas impactantes. Pero en un tramo de la charla con Clarín, el Titán elige un foco que muestra el secreto de su vigencia.

¿Cuál es tu próximo objetivo?

Jugar mañana contra Banfield.

¿Tenés muchas ganas de jugar?

Sí, pero está algo complicado.

¿Por qué esta complicado?

No quiere Carlos (Ischia).

Pero vos querés jugar.

Sí, más que nada porque en el campeonato uno no se quiere ver ahí, donde estamos. Pero sabemos lo que se viene en la Copa, que es muy exigente y no podemos arriegar nada. Más allá de que uno sea cabeza dura, de querer estar, estar y estar, la realidad marca que uno se expone a una lesión, a una sobrecarga muscular, y por ahí eso puede perjudicar al equipo.

¿Le vas a insistir a Ischia?

Vamos a ver. Tengo mañana para estarle atrás y ver qué decide.

Palermo no se confunde. Guardó la camiseta del gol 200, como él mismo confiesa. Ahora piensa en mañana. En el próximo partido. En otro gol. No elige. Y lo hace sin ignorar lo esencial: el sentido colectivo. Porque si bien su función es híper egoísta por naturaleza, el 9 se preocupa por lo que representaría para Boca terminar último en el Clausura. A Palermo le encanta verse en la tapa de los diarios como goleador récord una y otra vez… A Palermo no le gusta para nada que su equipo imite a su máximo enemigo futbolero y toque fondo en las posiciones…

El mensaje es claro. Por algo es el capitán. Eso sí, Martín no le escapa al momento y estaciona en el Fenómeno Palermo para repasar la perla histórica: “Rodrigo (Palacio) me tiró el pase y me quedó justa. En el primer tiempo tuve una parecida, pero me quedó muy arriba y no pude darle de lleno”.

¿Fue mejor llegar al gol 200 con una linda definición?

Si la hubiera empujado en la línea, era un gol para el equipo y era el 200 para mí. Reconozco que este gol fue diferente. Meter el 200 así, con una media chilena, es más lindo porque no es un gol que uno hace todos los domingos. Además, en mi carrera así no hubo muchos. Recuerdo uno a Banfield, pero de chilena. Este a Táchira fue más de costado.

¿Qué significa convertir 200 goles en un club como Boca?

Es muy fuerte. Siempre digo lo mismo: yo vivo del gol. Y lo del jueves lo disfruté mucho porque el primero, el de penal, descomprimió y sirvió para que jugáramos con tranquilidad. Y el segundo cerró el partido. Así es más gratificante hacer goles.

Jura Palermo y hay que creerle: “Quiero hacer otro gol mañana, si me toca jugar. Y si no el jueves a Defensor. La idea es seguir sumando. De las estadísticas o de los récords me entero por la prensa. Nunca imaginé ni soñé que haría 200 goles en Boca. Y acá estoy. Van a tener que sacar esa bandera que colgaron en los palcos contando los goles. Mete presión, eh. Tachan y tachan. Pero esa bandera ya está, no va más. Seguro que pondrán otra no sé con qué cifra”.¿Sabías que con estos dos goles también sos el máximo anotador de Boca en la historia de la Libertadores: 22 en 42 partidos?

 

Algo habían dicho con Guaraní, en Paraguay. Es otro orgullo.

Para ser el más goleador en toda la historia de Boca, considerando amateurismo y profesionalismo, te falta sólo Cherro, que tiene 218. ¿Lo alcanzarás?

Si no pensara hacer más goles, me retiraría hoy mismo. Si sigo en Boca, que es la idea de los dirigentes y mía, ¡cómo no voy a alcanzar a Cherro! Espero seguir por este camino. Mirá, cuando llegué a 180 se dudaba de los 194. Y ya estoy en 200. Tendría que hacer 19… Y están los torneos locales, donde me gustaría quedar entre los máximos goleadores del fútbol argentino (suma 192, 158 con Boca y 34 con Estudiantes; le faltan 3 para meterse entre los Top Ten).

Si Palermo se lo propone…

Clarín

Un Loco En La Selección

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Ni en ese momento lo di perdido”. De ese momento que Martín Palermo menciona, todavía shockeado por la emoción, pasaron 254 días. El Coco Basile preparaba su convovatoria para los partidos con Uruguay y Chile y había pensado en el Loco, un hombre conocido y del palo, para entreverar los claritos de su cabeza entre tanto bajito sin referencia de área. Pero la rodilla derecha volvió a traicionarlo en un salto que parecía inocente y entonces muchos pensaron que era el final. No ya de sus chances en la Selección, sino muy posiblemente en Boca. Pero Palermo tenía otros planes. Salir. Recuperarse. Volver a asomar la cabeza desde la profundidad del pozo. Gritar goles en Boca. Y más goles. Goles que le permitieran soñar con la Selección. Ayer, Diego Maradona, reemplazante del Coco, convirtió ese sueño en una convocatoria real y palpable. Palermo integra la lista de 25 nombres que el Diez imagina para su Selección local. Y entonces…

“Esta es una alegría impresionante. La verdad, no caigo. Una citación así, escucharla de boca de Diego. Es más que un halago. La verdad es que más no puedo pedir. Aparte se me dio todo tan rápido después de la lesión, al poco tiempo de volver. Le voy a estar eternamente agradecido por esto”. Palermo se enteró de la noticia por un amigo que estaba escuchando la radio cuando Maradona mencionó su nombre. “Es la noticia más feliz que podían darme”, dice, con la voz entrecortada.

-Llega en un momento especial, justo a horas del superclásico.

-Y me motiva muchísimo para el domingo. Con esta noticia, la cabeza se pone a mil. Me dan más ganas de salir ya a la cancha.

-Antes de este llamado, dabas todo hasta por volver a practicar con la Selección.

-Sí, seguro. Poder estar ahí, con las ganas y la predisposición que la Selección se merece y tener la chance de mostrar que uno puede aportar algo es muy importante para mí.

-Alguna vez dijiste que, más que un Mundial, soñabas aunque sea con un amistoso…

-Este es el primer paso y no me tengo que apurar, menos con el Mundial. Quiero demostrar las ganas que tengo de volver a la Selección más allá de la edad (35). Y no me faltan ganas de dar lo mejor.

-¿Esta es otra demostración de que nunca es tarde para pelear por algo?

-Sí, sin dudas. Nunca es tarde para pelear por las cosas en la vida. Nunca es tarde para nada. Sólo hay que tener en la mente lo que uno se propone y quiere. Las cosas se pueden dar o no, pero en los sueños nunca hay que darse por vencido.

-Y este sueño vos no lo diste por perdido ni cuando te lesionaste.

-No, ni ahí. Siempre mantuve la esperanza de volver a jugar y ser citado, fuera por Coco o, como en este caso, Diego. Demostré que quería un lugar. No quería perderme la oportunidad de que me volvieran a tener en cuenta.

-¿Fue más duro la lesión en sí o saber que te perdías la convocatoria?

-Fue más duro lo de la lesión. Aunque, lógico, el Coco me había dado a entender que iba a estar. Además, cuando me llamó, me dijo: “Justo ahora te lesionaste, es una lástima! Bueno, éste es el momento de agradecerle también a él que haya confiado en mí y me haya tenido en cuenta, lo mismo que Diego.

-¿Cómo manejás el tema de la Copa? Los que siguen tienen menos chances de estar.

-Bueno, no sé, se verá. Por supuesto que es muy importante la clasificación con Boca. Pero ya vale mucho el solo hecho de poder entrenarme en el predio otra vez. Sería impagable.

-¿En qué momento te llega esta citación?

-En un buen momento. Estoy bien, con muchas ganas. Primero tenía que volver a demostrar que estaba bien otra vez. Y ahora, éste es un desafío de los que me gustan, que me motivan. Lo tomo así, como otro desafío de mi carrera. Me da más ganas de esforzarme, de no bajonearme de ninguna manera, de tener la cabeza mil puntos y con toda la fuerza. Insisto, ésta es la noticia más feliz que me podían dar. Era lo que le faltaba a mi carrera.-¿Te sorprende que Diego no haya convocado jugadores de River y que haya dicho que no tiene ninguno en la cabeza?

 

-No es que me sorprenda o no. Diego lo vio así y no debe ver a ningún jugador que le guste en este momento para ser llamado. Yo prefiero pensar en lo mío, en mi felicidad. Y en que llegue ese momento de poder entrenarme con la Selección.
Olé

Una Rafaga

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Apagado Riquelme, a Boca le costó desarrollar jugadas en la mitad de la cancha. Pero la explosión de Rodrigo Palacio abrió a la defensa que esperaba y justo a los 33 minutos le sirvió la apertura a Martín Palermo. La Joya desbordó por la derecha, llegó al fondo, cruzó atrás y el Lobo no falló. Conectó de primera y adentro. No alcanzó a digerir el uno a cero Guaraní cuando, a los 36, una jugada que se dibujó ahora por izquierda le permitió a Palacio tocar al gol. Dos a cero y Boca mostró las razones por las cuales es el puntero del Grupo y aspira a ser el mejor de todos cuando al finalizar la etapa clasificatoria todos los equipos tengan que encolumnarse de acuerdo al puntaje cosechado. Con las ventajas de resolver cada llave en condición de local. Un golazo de Miguel Paniagua achicó la diferencia en el tramo final de la primera etapa y le puso algo de suspenso al segundo capítulo de un partido que tampoco levantó tras el descanso. Continuó sin asomar Riquelme en la organización del juego de Boca, y cuando apareció los marcadores se encargaron de bajarlo. Una y otra vez, a veces entrándole muy fuerte. Por eso debieron intentar el colombiano Fabián Vargas y el juvenil Nicolás Gaitán, pero no fue lo mismo. Ninguno alcanzó la claridad que podía tener de Riquelme. Entonces, el equipo de Ischia continuó funcionando de a ratos. Con la potencia de Juan Angel Krupoviesa, pasando al ataque una y otra vez; el traslado de Vargas, seguro aunque con poca sorpresa; la habilidad de Gaitán, a quien le costó entrar al área… Las gotitas de Riquelme, tratando de escaparle a los marcadores; y con la dupla Palacio-Palermo siempre rondando el área. En partido de vuelo bajo, Boca continuó manejando la situación. Llegó a través de Gaitán, de Riquelme, de Palermo… A media máquina creó por lo menos media docena y eso le permitió justificar aquella diferencia lograda en el primer tiempo. Guaraní aguantó como pudo y salió de vez en cuando, porque se quedó sin resto físico. PENAL Y ADENTRO No había elementos suficientes como para imaginar alguna sorpresa en la Bombonera, y si había alguno desapareció cuando a los 40 minutos una mano dentro del área le permitió a Riquelme disponer de un tiro libre penal, que aseguró picando la pelota al sector opuesto al elegido por el arquero Joel Silva. Tres a uno y punto final. Un tiro libre de Jonathan Fabbro, que Roberto Abbondanzieri sacó al córner, le puso la última emoción a un partido que no terminó de agarrar velocidad más allá de la clara victoria del puntero del Grupo.

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